Vuelta a Espa�aEl corredor del Visma fue m�s r�pido que Van Aert y que el esloveno, que apret� para mantener el primer puesto de la general.Brennan celebra su victoria.AP Photo/Philippe MagoniCarlos ToroActualizado Domingo,
agosto
18:45La segunda etapa expres� que Pogacar quiere ganar la Vuelta llevando el rojo desde el principio. No de otro modo puede interpretarse que disputase la llegada en la cuesta que llevaba a la meta. No se desentendi� del asunto y, tercero a la postre, obtuvo una bonificaci�n de cuatro segundos, por detr�s de Matthew Brennan, vencedor, y el sorprendente Paul Miquel (Bahrain).Una cierta l�gica conduc�a a pensar en una etapa en la que triunfase una escapada o, m�s l�gicamente a�n, en una jornada controlada por los equipos de esos velocistas capaces de aguantar un repech�n. En otras palabras, el Visma de Van Aert, Brennan e incluso Laporte, y el Lidl-Trek de Pedersen. Se supon�a que Pogacar no se meter�a en fregados secundarios y dejar�a esas migajas a otras estrellas subalternas. Conservar�a o no el rojo, seg�n se resolvieran los acontecimientos. En cualquier caso, no luchar�a por mantenerlo. No era una prioridad.Pero no hay momentos de relax para quien no est� dispuesto a dejar pasar ninguna oportunidad, por secundaria que sea. No es tanto, o no es s�lo, una cuesti�n de avaricia o insaciabilidad, sino de la obligaci�n autoimpuesta de responder a esa verg�enza torera, a ese imperativo profesional que consiste en ganar todo lo que pueda. No hay c�lculos. No hay matices. Todo lo que pueda. Y puede mucho. Y puede todo. O casi.Etapa francesa, larga, de poco m�s de 200 kms., entre M�naco y Manosque, en la Alta Provenza, lo suficientemente quebrada como para catalogarla de media monta�a. Etapa mon�tona con cuatro hombres inmersos en una dilatada fuga destinada a no llegar a ninguna parte: Koen Bowman (Jayco), Diego Uriarte (Kern Pharma), Ethan Hayter (Soudal Quick Step) y Sinuh� Fern�ndez (Burgos Burpellet). Etapa reducida a los �ltimos tres y respigones kil�metros.Hayter, empatado a tiempo con Pogacar en la general, dej� a sus compa�eros en busca del bonificado sprint intermedio. Los seis segundos de premio lo colocaron como l�der provisional. Van Aert cruz� en segundo lugar y amarr� cuatro segundos. Estaba claro que luchaba ah� y luchar�a all�, en la meta, para alcanzar el rojo. Conseguido su objetivo, Hayter se dej� atrapar (lo hubieran atrapado igual) y la carrera se adormeci� a la espera de esos tres kil�metros epilogales.A falta de uno, salt� Van Aert. Se le peg� Pogacar. No insistieron y un pelot�n numeroso afront� los �ltimos metros. Brennan fue un ob�s y supimos entonces que lo de Van Aert fue una maniobra de distracci�n, que �l era el elegido por el Visma. Pogacar lo pele�. Se le col� Miquel, pero dej� atr�s a Pedersen.La tercera etapa, que acaba en Font Romeu, tiene un puerto de 1� otro de segunda en la meta. Deducir que Pogacar puede vencer es cualquier cosa menos una elucubraci�n. Es tan superior que no conoce el desgaste que a los dem�s afecta en mayor o menor medida. Y sin desgaste no hay m�s t�ctica que la del triunfo. La posibilidad de que el esloveno vista �nicamente de rojo del primero al �ltimo d�a ha cobrado fuerza en el segundo.










