Por Mario Baos |
Cali (Colombia) (EFE).- En los 46 puntos donde edificaciones colapsaron tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Cali el 10 de agosto ya no se buscan sobrevivientes, ahora la maquinaria que durante días removió toneladas de concreto y hierro trabaja en otra tarea: retirar los restos de una ciudad golpeada por la tragedia y abrir paso a la reconstrucción.
Entre las estructuras retorcidas todavía aparecen fotografías, libros, documentos, papeles y objetos personales que alguna vez estuvieron dentro de las viviendas y edificios que hoy ya no existen. Son pequeñas piezas de las vidas que quedaron sepultadas y que ahora vuelven a la superficie entre el polvo y los escombros.
«La etapa de búsqueda y rescate terminó y ya estamos concentrados en la recuperación de Cali», dijo el alcalde Alejandro Eder, quien señaló que ahora avanzan las labores de remoción de escombros en calles y andenes cercanos a los edificios con colapso total o parcial.
Una persona removiendo escombros del edificio Torres del Limonar, en Cali (Colombia). EFE/ Mario Baos













