En una operación relámpago después de que Gonzalo García fuese traspasado al Fulham, el Real Madrid efectuó el fichaje más sorprendente del verano. Carlos Espí (21 años), que el curso pasado salvó al Levante con sus 11 goles, llegó al Real Madrid a razón de 25 millones. Pretendido por clubes de la Premier, nadie se había atrevido a llegar a esa cifra, pero el club de Florentino Pérez no pestañeó. Mourinho vio vídeos y le convenció. Quería un delantero grande, un rematador como recursos en partidos atascados, como el del sábado en el RCDE Stadium.
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“Me dijo que trabajara, que estuviera con Kylian en la punta de ataque”, comentó para Real Madrid TV el valenciano, quien en tres toques resolvió un partido que se la había atragantando a los blancos. Con la portería entre ceja y ceja, sacó oro del desbarajuste perico en el área en una acción de desconcierto. “Sabíamos que la íbamos a tener”, añadió.












