El jueves 13 de agosto, la reaparición del expresidente Gabriel Boric en la escena pública encendió varias alertas en la directiva del PPD y reactivó los peores temores en un sector del Socialismo Democrático respecto de las intenciones políticas del exmandatario y del Frente Amplio frente a sus aliados políticos.Esa tarde, la habitual cita de la mesa directiva del PPD, en el segundo piso de la vieja casona de calle Londres 43, tenía prevista una agenda completamente distinta. Pero la molestia de la dirigencia del partido fundado por Ricardo Lagos a fines de los 80 con Boric era tan grande que, afirman miembros de la tienda, no hubo forma de frenar el descontento.Fue unánime, aseguran en el PPD. Todos los integrantes de la directiva que encabeza el diputado Raúl Soto hicieron un duro reproche a algunas de las declaraciones que había hecho el expresidente poco antes, la noche del martes 11, durante la extensa presentación -de más de 46 minutos- que hizo del libro “La Resaca”, del sociólogo Eugenio Tironi, que derivó en una fuerte autocrítica sobre la gestión de su gobierno, pero también en una reflexión sobre el momento que vive el mundo progresista y su futuro. Sin embargo, el foco de la molestia de la cúpula del PPD no estuvo centrada en eso, sino en las palabras que usó Boric para contradecir la idea de que el Socialismo Democrático y, en particular, la exministra de Interior Carolina Tohá habían llegado “a salvar los muebles del gobierno”.“No podemos dejarlas pasar”, “se dio algunos gustitos personales totalmente innecesarios”, reclamaban los miembros de la mesa del PPD frente a lo que consideraron un ninguneo del exmandatario al rol que cumplió el Socialismo Democrático en la administración pasada. Ese día algunos, incluso, llegaron a hablar de un dejá vu, de un retorno al discurso de la superioridad moral con la que nació el Frente Amplio y que buscaba impugnar y superar a las generaciones anteriores que habían llevado adelante el ciclo reformista de la mano de los gobiernos de la Concertación. Un temor que se acrecentó con la llegada de la diputada Gael Yeomans a la presidencia del FA de la mano de los sectores más a la izquierda dentro de esa colectividad, y que respondieron a su compromiso de campaña de disputar la hegemonía dentro de la oposición, pese a que la parlamentaria ha insistido en su intención de trabajar en una coalición amplia, que incluya desde la DC al PC.Pero algunas voces del FA replican que el exmandatario solo quiso decir que “el gobierno no empezó en septiembre de 2022 con Tohá”.El mismo jueves 13, Soto se contactó con la directiva del PS y les transmitió el enojo de su partido con Boric, buscando articular una respuesta común. Pero en el PS ni siquiera habían evaluado abrir un debate sobre un tema que les genera fuertes diferencias internas.Donde sí hubo coincidencias en los dos partidos ejes del Socialismo Democrático es que más que a una estrategia política del Frente Amplio, los dichos del expresidente respondían a una cierta “ansiedad” por volver a “estar presente” en la escena política y retomar un rol de primera línea cuando ya han pasado seis meses desde que salió de La Moneda.Boric, Vallejo y ElizaldeEn las últimas dos semanas, admiten exministros de su gabinete, Boric ha vuelto a estar muy activo en el chat que tienen las exautoridades. Hasta entonces, solía contactar directamente y por separado a sus excolaboradores para hacerles comentarios sobre alguna columna o pedir una opinión sobre algún tema en particular. Pero no participaba en los debates grupales. “Eso cambió por completo, ahora lo está haciendo muy proactivamente”, señala un exministro. Y añade: “No es que esté dando instrucciones específicas o esté articulando algo en concreto. Es más bien dar la señal de que está alerta a lo que se está discutiendo públicamente y de que quiere estar más presente en esa discusión”. Ya durante la tramitación de la megarreforma de Kast en el Congreso, Boric pidió a sus excolaboradores que le enviaran insumos. La diferencia es que ahora está opinando cada vez más sobre políticas públicas y tomando un rol mucho más crítico frente a las acciones del gobierno de Kast, un punto donde encuentra especial eco en los exministros Álvaro Elizalde (PS) y Camila Vallejo (PC).A la par, desde fines de julio, también reactivó su presencia en redes sociales para comentar temas de contingencia. Primero, replicando mensajes críticos a la reforma del actual gobierno hechas por figuras del progresismo, como el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, en contra de la fórmula del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, para compensar a los municipios por el fin del pago de contribuciones de los mayores de 65 años. También reposteando los mensajes de excolaboradores que defendían el legado de su gestión.Valparaiso, 8 de noviembre de 2023