La antorchaLa OEA está frente a la dictadura nicaragüense. Es de alto interés centroamericano.

La Organización de Estados Americanos (OEA), de 33 países miembros activos, despertó de un largo letargo. El Consejo Permanente, que es la instancia de discusión política entre los países miembros, representados por sus respectivos embajadores, finalmente llegó a un acuerdo para tratar la imposición de la descarada dictadura en Nicaragua.

Este proceso de discusión no ha sido fácil. La primera sesión extraordinaria se realizó el 5 de agosto pasado, a instancias principalmente de la delegación de EE. UU., dada la gravedad del asunto. La propuesta era convocar a una sesión de consulta a los cancilleres de la OEA para abordar de urgencia este caso.

En esa sesión no hubo consenso ni el mínimo de 18 votos a favor para aprobar la iniciativa. La dificultad se centraba en las inquietudes de los 15 países miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom). Este bloque de países, muy unidos en su política exterior, que agrupa a las islas anglófonas, excepto Haití, que es francófona, situadas en su mayoría en el denominado arco de las Antillas Menores del Mar Caribe.

Este bloque fue recipiendario de una generosa y de una extensa cooperación por parte del chavismo venezolano y del régimen cubano. Y por mucho tiempo fueron descuidados por EE. UU. ante sus desafíos y sus vulnerabilidades. La incidencia de estos países se destacó primero al lograr que Albert Ramdin, de origen surinamés, fuese electo secretario general de la OEA, el principal funcionario de la organización. Además, la actual presidencia del Consejo Permanente la ostenta Dominica, uno de los países miembros del Caricom.