La pregunta sobre qué constituye lo verdadero cobra una dimensión urgente en una época en que la computación alcanza una escala planetaria y sus infraestructuras entrelazan la Tierra.

En ese sentido, la exposición inaugurada en el Museo Emilio Caraffa plantea un recorrido donde las metodologías científicas se combinan con la especulación poética y los relatos de origen, desafiando la visión de que la tecnología responde únicamente a una lógica occidental y extractivista.

En efecto, los creadores convocados utilizan los sistemas informáticos no sólo como herramientas operativas, sino como agentes activos y colaboradores capaces de modelar nuevas cosmologías.

En el marco de la inauguración, Lívia Nolasco-Rózsás interpeló a los asistentes al cuestionar las certezas sobre el entorno tangible. “¿Creen en la realidad?”, preguntó la curadora y citó los planteos del sociólogo francés Bruno Latour. “Con motivo de una exposición que aborda la cuestión de la realidad en una época en la que se pueden generar mundos enteros de forma digital, me gustaría invitarles a replantear su relación con la naturaleza y la tecnología”, expresó para dar marco al horizonte conceptual de la muestra.

De Kandinsky y Schönberg a la escena local: un cruce entre arte abstracto y paisajes sonoros