Noticia Exclusivo suscriptores Un informe del Monitor de Desarrollo Territorial de Arteaga Latam revela la precariedad de los 44 municipios golpeados por el sismo.Tras más de 10 días después del sismo el Gobierno reporta 319 muertos en el país. Foto: Unicef.PERIODISTA22.08.2026 22:40 Actualizado: 22.08.2026 22:40
Tras más de diez días del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en San José del Palmar (Chocó), un nuevo balance consolidado presentado por el presidente Abelardo De La Espriella con corte al 20 de agosto eleva la dimensión del desastre en el occidente colombiano. Según el reporte oficial, la cifra de personas fallecidas ascendió a 319, los heridos suman 4.506 y los equipos de socorro buscan a 260 desaparecidos, mientras que 354 personas han sido rescatadas con vida en las operaciones en terreno. La tragedia impacta a 153.336 familias y destruyó 31.461 viviendas, dejando además 163.492 inmuebles averiados. Este panorama humanitario se cruza con los hallazgos del Monitor de Desarrollo Territorial, de la firma Arteaga Latam, que advierte que el ritmo de la reconstrucción dependerá de las condiciones financieras e institucionales que cada municipio registraba antes de la sacudida. El estudio analizó a los 44 municipios más golpeados, un grupo donde habitan 5,5 millones de personas y se ubican 2,2 millones de viviendas expuestas.La evaluación revela que la vulnerabilidad territorial dibuja dos realidades opuestas en las zonas de desastre. Por un lado están las grandes capitales en alerta roja —Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó—, que asumieron el mayor costo en pérdidas humanas y daños físicos, pero cuentan con herramientas de gestión para enfrentar la coyuntura. En la acera contraria se sitúan pequeñas poblaciones y ciudades intermedias cuyo perfil institucional es frágil. La investigación resalta que la mayoría de estas localidades carece de recursos propios para cofinanciar su reconstrucción, por lo que dependen de los auxilios que envíe el Gobierno Nacional.Afectaciones tras el terremoto en la ciudad de Quibdó, chocó. Foto:Daniel Fernando López EL TIEMPOLímites financieros y debilidad institucionalEl pilar económico y fiscal de las alcaldías se convirtió en la principal alerta expuesta por el análisis. De las 44 localidades más impactadas, 30 pertenecen a la categoría sexta en el marco de la Ley 617, la escala más baja de la clasificación territorial. Esta condición implica una estrechez financiera estructural: la baja capacidad de recaudación de tributos locales obliga a estos municipios a depender casi de manera exclusiva de las transferencias de recursos corrientes de la Nación. Sin margen fiscal para contratar obras de gran envergadura ni capacidad de endeudamiento para asumir cofinanciaciones, estas administraciones locales enfrentan un cuello de botella presupuestal directo para poner en marcha proyectos de infraestructura o reparación habitacional.A este estrangulamiento presupuestal se suma una marcada disparidad en la calidad de la gestión pública.Catorce de los municipios evaluados registran puntajes en el Índice de Desempeño Fiscal por debajo del promedio nacional (55,9 puntos sobre 100). El caso más crítico entre las urbes de mayor tamaño es Buenaventura: a pesar de albergar a 332 mil habitantes y ser el principal puerto sobre el Pacífico, registra un desempeño fiscal de apenas 46,6 puntos y un indicador de gestión municipal de 63,0, lo que combina una alta exposición poblacional con una débil capacidad presupuestal. En las zonas rurales del Chocó la situación es aún más apremiante: municipios como Río Iró obtienen un desempeño municipal de apenas 23,9 puntos. El informe enfatiza que una calificación tan baja refleja falencias técnicas y operativas severas que impiden ejecutar los fondos recibidos, advirtiendo que aun si la Nación gira partidas extraordinarias, las alcaldías locales carecen de la estructura administrativa para licitar, supervisar y concluir las obras requeridas.Fachada afectada de la Clínica Noé en Pereira tras el terremoto del pasado 10 de agosto. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOEl cuello de botella en los hospitales regionalesEn el plano de la atención médica de urgencia, la infraestructura disponible mostró sus límites desde las primeras horas de la tragedia, evidenciados en emergencias como las afectaciones en la Clínica Noé en Pereira. La disponibilidad de camas hospitalarias se transformó en el gran cuello de botella para responder a la contingencia, pues 35 de los 44 municipios evaluados se encuentran por debajo del promedio nacional, establecido en 1,17 camas por cada mil habitantes. Las capitales absorben la oferta asistencial, registrando tasas superiores como Pereira con 2,76, Armenia con 2,31 y Manizales con 2,08 camas por mil pobladores, lo que las obligó a recibir la marea de heridos remitidos desde localidades vecinas.Esta centralización asistencial deja al descubierto una vulnerabilidad en los municipios dormitorios e intermedios. Localidades con amplia densidad poblacional como Yumbo, que registra 0,15 camas por mil habitantes, Villamaría con 0,16 y Dosquebradas con 0,23 dependieron de la red hospitalaria de sus capitales contiguas. El caso más acentuado ocurre en Salento, donde la tasa de camillas es de cero por cada mil habitantes, situación que forzó el traslado de sus lesionados hacia los centros médicos de Armenia y Calarcá.El colegio más grande del Chocó sigue cerrado, estudian cerca de 4.000 alumnos. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOAulas vacías y prioridades de recuperaciónMás allá del colapso de infraestructuras físicas y asistenciales, la evaluación territorial advierte sobre una secuela silenciosa a mediano plazo: la interrupción del calendario escolar. El documento subraya que un terremoto que obliga al cierre prolongado de colegios desencadena una brecha educativa profunda, donde los estudiantes de sectores vulnerables corren el riesgo de no regresar a las aulas. Municipios como Santuario, El Cairo y Sevilla presentan tasas de deserción escolar previas a la tragedia que superan el promedio nacional del 3,44 por ciento, lo que eleva el peligro de un abandono definitivo a causa de la destrucción de los planteles.Para evaluar de forma integral la fragilidad en la zona de desastre, la medición de Arteaga cruzó los ocho indicadores clave de vulnerabilidad: población expuesta, viviendas expuestas, categoría fiscal, desempeño fiscal, desempeño municipal, oferta de camas hospitalarias, calidad educativa en pruebas Saber 11 y tasa de deserción escolar.Al contabilizar las banderas rojas que arroja esta matriz, Buenaventura y Palestina encabeza la lista con siete alertas acumuladas, seguidas por Nóvita con seis, y Dosquebradas, Cartago, Chinchiná, Sevilla y Sipí con cinco. Con base en este mapa, el estudio plantea prioridades inmediatas que incluyen la descongestión de la red hospitalaria en las capitales, la asignación de presupuestos extraordinarios para los municipios de categoría sexta y un acompañamiento técnico directo en el Chocó. La investigación concluye con una reflexión sobre el papel de las instituciones del Estado ante las emergencias naturales, apunta que "el desastre lo desató la naturaleza; que la recuperación sea justa o desigual lo decidirá la política pública".Frente a la magnitud del impacto humanitario e institucional, la fase que inicia a diez días del terremoto exige transitar con celeridad de la atención de la emergencia a un plan de reconstrucción diferenciado.El informe señala que el Gobierno y los entes territoriales deben priorizar la inyección directa de recursos y asistencia técnica en los municipios de sexta categoría y de menor capacidad de gestión, al tiempo que se estabiliza la red hospitalaria regional y se adecuan espacios temporales para garantizar el retorno a clases. Además apunta que la acción inmediata del Estado no solo debe concentrarse en la entrega de subsidios y la remoción de escombros en las grandes capitales, sino en descentralizar la inversión pública para evitar que las brechas de desarrollo en las poblaciones más vulnerables del Chocó, el Valle del Cauca y el Eje Cafetero se profundicen de forma irreversible. LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











