Carta de la semanaPensar sin fanatismos Una democracia madura debería permitir reconocer los aciertos de un gobierno sin convertirse en oficialista y señalar sus errores sin terminar defendiendo el modelo que lo precedió. Milei no cumplió todas sus promesas: persisten problemas sociales y económicos, muchas reformas estructurales están pendientes y hay decisiones que deben corregirse. Pero sería intelectualmente deshonesto negar cambios como el equilibrio fiscal, el fin de la emisión para financiar al Estado, la desregulación y una nueva concepción del gasto público. La discusión debería ser otra: ¿abandonamos este rumbo porque aún no produjo todos los resultados esperados, o exigimos que se profundice y corrija lo que no funciona? Apoyar el rumbo no significa aplaudir al Gobierno. Significa reconocer lo que funciona, cuestionar lo que falla y exigir que cumpla lo prometido. La verdadera disyuntiva quizá sea si somos capaces de defender un rumbo sin convertirlo en una fe y criticar al Gobierno sin volver al camino que nos trajo hasta aquí. Una democracia madura no necesita militantes ni fanáticos: necesita ciudadanos que piensen. Fernando J. Bustillo fernandojbustillo@gmail.com Doble vara de la FIFAEn un Mundial de fútbol cargado de decisiones políticas impuestas por parte de uno de los países miembros de la FIFA y organizador (no se autoriza el ingreso al país de un árbitro de determinada nacionalidad, se prohíbe la permanencia en el país de un equipo nacional, se acepta revisar una sanción impuesta a un jugador durante un partido), se elige castigar a un equipo que simplemente mostró una bandera hecha por los hinchas. Más doble vara no es posible.Eugenia Zepoleugeniazepol@gmail.comMeditar el voto“Piensen antes de votar”, nos dice el Sr. Phelan en su mensaje luego de cerrar su empresa, donde podemos leer entre líneas que lo de antes era mejor: Cristina, Massa, Kicillof… Sin duda al Sr. Phelan y a su empresa les ha ido mejor con las políticas que la Argentina venía aplicando desde hace más de 50 años. ¿Eso significa que al país le ha ido bien también en estos últimos años? Nadie quiere que nos vaya mal, independientemente del trabajo que desarrollemos, pero creo que uno no debe analizar el voto de los otros fijándose si comparten o no nuestra forma de pensar o nuestros intereses particulares, hasta el punto de considerar que “el que vota por lo contrario no piensa“. Respetemos las diferencias y entre todos encontremos un esquema de país para todos y no solo para algunos.Rodolfo Mianimiani@bmaestudio.com.arImpunidadMe sumo a algo sobre lo cual LA NACION insiste, muy evidente, pero sin solución concreta, y que es uno de nuestros grandes males: la impunidad en la corrupción pública, que sigue firme y en aumento ante el general silencio de nuestra Justicia o, en todo caso, de alguna señal tibia, pero sin resultados ejemplificadores. Nuestra historia lo confirma en relatos como el Martin Fierro, Don Segundo Sombra y tantos otros: “Hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse y cuando quiera enojarse, vos te debés encoger, pues siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse”, lo que significa que conviene tener un aliado poderoso cerca para apoyarse o protegerse en tiempos difíciles. En los últimos días, hemos recibido noticias y confirmaciones de José Luis Manzano, Vila y otros, quienes han ganado con sus ofertas las adquisiciones de Edenor, Metrogas, Grupo América, Telefe y varias más, por cifras multimillonarias en dólares. Aquí me pregunto: ¿no hay forma de evitar que estos “sospechados corruptos” vuelvan con impunidad a estar presentes en nuestro país? El mundo tiene numerosos candidatos para este tipo de ofertas, ¿y ninguno se enteró? En ese sentido, asombran también las noticias sobre el Sindicato de Camioneros, conducido por Hugo Moyano: transfirió cerca de $2580 millones entre el 29 de abril y el 1° de junio de 2026 a fideicomisos vinculados con Liliana Zulet, su esposa. Estas operaciones ocurren mientras la obra social del gremio atraviesa una compleja crisis financiera y acumula millonarias deudas. Y así, sobran ejemplos y realidades vergonzantes, por lo cual los argentinos nos preguntamos: ¿seguiremos rodeados y gobernados por ciegos y sordos, y que, a pesar de los ejemplos de nuestros próceres, no haya opciones para transitar de una vez por todas el rumbo de la verdad y la justicia? ¿Qué futuro les espera a los jóvenes? ¿Solo mirar para otro lado y ver cómo la Justicia no da señales de respuestas categóricas dentro de la ley, mientras el resto de la sociedad parece inmóvil, como anestesiada?Seguramente, la lucidez del diario ponga en otro espacio el mejor tono y claridad para profundizar en el tratamiento de esta situación que abruma por su gravedad y por el insólito descaro de lo que los ciudadanos más atentos a la evolución del país observan con asombro y desasosiego.Antonio Santiago Martínasmartin@curupisrl.com.arViaje al CaribeHace pocos días, Malena Galmarini de Massa, expresidenta de la empresa estatal AySA y actual senadora provincial de la provincia de Buenos Aires, habló sobre la mala situación económica que atraviesan miles de familias que no llegan “siquiera a mediados de mes”. Muy preocupada y angustiada por la justicia social, a la que se refirió en esa oportunidad, ella, su marido y algunos amigos íntimos viajaron a la isla paradisíaca de Barbados a festejar sus 30 años de casados. No viajó en alguna de las tantas camionetas que ella misma compró para AySA. Lo hizo en jet privado. El viaje costó solamente 400.000 dólares. No importa si fue De Narváez o García quien pagó el viaje. Como senadora provincial sabe que no se deben aceptar dádivas. Su coherencia, fuera de lo común. Tiene doble vara: una para algunos funcionarios, como Adorni, y otra, más benévola, para ella y su marido.Carmelo J. Monroecarmelomonroe54@gmail.comLa liviandad de expropiarEl gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, afirmó que “lo que sea necesario nacionalizar lo vamos a nacionalizar” y que “lo que sea necesario expropiar lo vamos a expropiar”. Luego explicó que se refería principalmente a servicios públicos, recursos estratégicos y tierras. Esa aclaración importa. Pero precisamente por eso me sorprende la ligereza de la frase original, dirigida además a quienes evalúan invertir en el país. La expropiación es una herramienta prevista por la Constitución, bajo condiciones muy concretas. No es, por lo tanto, una palabra prohibida. Pero tampoco debería convertirse en una consigna política ni en una advertencia general. La Argentina necesita inversiones, empleo y previsibilidad. Quien aspira a gobernar puede discutir qué debe permanecer en manos del Estado y qué no. Lo que no debería hacer es tratar la seguridad jurídica como si fuera una variable más del discurso político. Tal vez estemos demasiado acostumbrados a declaraciones de este tipo. Sería bueno no acostumbrarnos también a aceptarlas como normales.Juan Manuel Chelalajuanmchelala@gmail.comLa maternidadEstoy totalmente de acuerdo con la carta de Candelaria Valentini Lugones sobre la gestación subrogada. Su reflexión pone sobre la mesa una realidad que no podemos ignorar. Me parece un horror que el embarazo y la maternidad puedan convertirse en objeto de un contrato. El cuerpo de una mujer no debería ser tratado como un medio para satisfacer el deseo de otros, ni un niño como el resultado de un acuerdo entre adultos. El caso de McKenna West es especialmente conmovedor: llevaba en su vientre a un niño con una grave cardiopatía y, cuando le pidieron que abortara, decidió defender la vida de ese hijo. Su decisión nos interpela profundamente: ¿puede realmente un contrato determinar qué debe hacer una mujer con el niño que lleva adentro? Cuando además existe dinero de por medio, resulta inevitable preguntarse cuánto hay de verdadera libertad y cuánto de necesidad económica. Un niño no es un producto y la maternidad no es un servicio. La vida humana merece ser respetada desde su comienzo, y ninguna circunstancia debería hacernos olvidar la dignidad de la mujer y del niño. No naturalizar una práctica que puede transformar la vida humana y la maternidad en una cuestión contractual y comercial.Magdalena Silveyramaidisilveyra@hotmail.comElefanta PupyEl trágico caso de la elefanta Pupy me recordó un atropello histórico. En los años 90, la prepotencia de los organismos internacionales obligó a retirar a los perros de la Antártida. Nuestro país, con criterio humanitario y científico, propuso esterilizarlos para que murieran de viejos en su hábitat. Sin embargo, la ceguera de las presiones ecologistas globales nos impuso una votación abrumadora en contra. El resultado fue nefasto: los extraordinarios ejemplares del perro polar argentino fueron evacuados a Mendoza y Ushuaia. Sin defensas contra los virus continentales y bajo un estrés extremo, murieron al poco tiempo. Así se extinguió una raza única. Cuando los burócratas internacionales ignoran la ciencia y el arraigo local por pura ideología, ocurren estas tragedias. Ojalá Pupy y aquellos nobles perros tengan hoy su verdadero santuario en las estrellas.Héctor Fasolihfasoli@yahoo.comLA NACION