El Río de la Plata resguarda oasis naturales ocultos a pocos minutos del cemento urbano. Estos espacios protegidos combinan humedales, selvas en galería y pastizales que albergan una biodiversidad sorprendente. Caminar por sus senderos permite conectar con el silencio, avistar aves autóctonas y descubrir paisajes ribereños únicos. Ocho alternativas para disfrutar.
Parque Natural Municipal Ribera Norte (San Isidro). La recorrida se inicia por esta área que fue la primera reserva ecológica municipal que hubo en el país. Pertenece al partido de San Isidro y fue creada en el año 1988. En sus 50 hectáreas se protegen 350 ejemplares de flora y unas 200 especies de aves, además de una gran variedad de peces, anfibios, reptiles y mamíferos. “Este ecosistema –comenta Alicia, una de las guías–, posee una interesante multiplicidad ambiental formada por la zona ribereña que alberga una laguna, juncales, tupido bosque y arenales”.
El circuito es peatonal y se realiza por un sendero que se extiende a lo largo de unos 1.200 metros. Pasarelas de madera, puentes y miradores transcurren en este apacible trayecto que permite atravesar un área selvática armonizada por el canto de las aves. Existe un espejo de agua interior poblado en gran parte por vegetación acuática. El profuso entorno natural permite sentir que uno se encuentra bien lejos del mundo urbano.








