Actualizado S�bado,

agosto

23:49El arranque de la nueva era Mou no descubre nada nuevo, no todav�a, salvo lo bien que le sienta al Madrid un especialista del �rea sin necesidad de que se mida en millones. Carlos Esp� es uno de ellos, el patito feo en este equipo de cisnes, como lo era Joselu, que ya enderez� ante el Bayern el camino de una Champions. El delantero fue el �ltimo en entrar en el campo para arreglar un debut que no era el de cualquiera. Mourinho necesita la victoria, porque es lo �nico que le da sentido. Como al Madrid.Del primer once del portugu�s se desprende una certeza: le gusta G�ler. No es el primero, ni en el banquillo, ni fuera. Veremos. A Mou le gusta G�ler, porque a pesar de colocar a Bellingham como titular, todav�a con la salitre de la playa en la piel, el turco permanec�a entre los elegidos, que no eran todos. Cucurella empezaba sentadito, lo mismo que Diomand�, hasta que no hubo m�s remedio que entrar. Mejor dicho, no es lo mismo, ya que el marfile�o regres� antes que el espa�ol o el ingl�s, y se trata del fichaje m�s caro en la historia del Madrid. Mourinho no necesita que se lo recuerden, y en este caso van a hacerlo menos. Dijo Diomand� que morir�a por Mou. Que empiece por jugar.El protagonismo de G�lerLa alineaci�n de Bellingham y el turco hizo que el Madrid poblara m�s el centro del campo, en la l�nea del 4-2-3-1 que ha utilizado el t�cnico en la pretemporada, una variante, en realidad, del 4-4-2. Hace falta que pase un poco de tiempo para ver qui�nes son los titular�simos, pero la impresi�n es que G�ler se ha ganado el derecho a opositar a una de las plazas. Ha dicho Mourinho que puede seguir los pasos de Modric. Eso son pasos de verdad. Tambi�n lo cre�a Xabi Alonso, pero esa es otra historia.El futbolista turco, que llega de un fracaso con sus selecci�n en el Mundial, est� ante una oportunidad que no puede dejar pasar. Lo sabe. La forma en la que presion� en los primeros minutos en Cornell� es una prueba. No basta con esa mirada de privilegio, extra�a, mita estr�bita, pero certera. El talento que atesora jam�s es un inconveniente y el entrenador portugu�s lo necesita en la zona cero del juego del Madrid que no quiso pisar Rodri, o eso dicen. Entre las legiones de Mou siempre ha habido futbolistas de esa especie, Deco, Sneijder, �zil o Modric, pero a los que pide m�s cosas. G�ler las puso en un d�a mediocre de los suyos. Dio el centro, preciso, para el gol de Bellingham, puso los pases y la intensidad en las persecuciones o los duelos. No todos lo hicieron del mismo modo en un Madrid de m�s a menos. S�lido cuando estuvo ordenado y c�modo con la ventaja en el marcador, partido y vulnerable cuando decidi� correr en vertical. Nada hace tan peligroso al equipo blanco, pero con problemas si algunas piezas pierden la posici�n.La aparici�n de CalaEl Espanyol se hab�a sentido muy inferior en el primer tramo frente a un Madrid poderoso e infranqueable en los duelos f�sicos. El bal�n parado los propone. De ese modo marc� Bellingham y pudo volver a hacerlo nada m�s iniciarse la segunda mitad, esta vez detenido el bal�n por Dmitrovic. La asistencia, siempre de G�ler, cuyo protagonismo no fue acompa�ado por el de Bernardo Silva, una l�nea m�s abajo, en el doble pivote junto a Valverde. El Madrid necesita la ciencia del luso en ese lugar, con o sin Tchouam�ni.Konat� y Dumfries eran otros de los debutantes en partido oficial. Dos gigantes a los que la crecida del Espanyol cuando tuvo espacios los encontr� algo est�ticos. Transitaron sus jugadores en el �rea con facilidad hasta que Javi Hern�ndez centr� para la llegada de Alex Calatrava, Cala. En dos partidos, ha debutado en Primera y ha marcado al Madrid. Una Cenicienta que no hace tanto repon�a las estanter�as del Primark.Los problemas buscaron una vieja soluci�n: Mbapp�. Est� r�pido, el�ctrico, pero sin la finura que necesitaba la definici�n. Blando en el primer mano a mano, volvi� a perder el segundo contra Dmitrovic. Vinicius todav�a no ha llegado a ser Vinicius en este arranque de temporada.Mourinho llam� a Diomand� y Cucurella en busca de la profundidad y el desborde que debe aportar el marfile�o. Apenas lo intent�. Necesita descaro. Lo m�s cuestionable era que uno de los elegidos para dejar el campo fuera G�ler, creador de casi todo lo peligroso. La �ltima alternativa fue Carlos Esp�, el m�s listo en el quilombo del �rea, el patito feo de Mou.