Antonio Occhiato estaba detrás del mostrador del corralón familiar de Ituzaingó, donde trabaja desde siempre junto a sus hermanos, cuando recibió un mensaje que le cambiaría la rutina. Del otro lado había un productor de Kuarzo con la propuesta para sumarse a Es mi sueño, el nuevo programa de Guido Kaczka en El Trece, que por estos días inició su segunda temporada, esta vez con famosos como protagonistas.A los 61 años, cumplidos a principio de este mes, el papá de Nicolás Occhiato aceptó salir por un rato de ese universo que conoce de memoria para llevar su pasión por la música a la televisión, un terreno nuevo para él, aunque cantar forma parte de su vida desde hace cuatro décadas.“Estaba atendiendo clientes como lo hago usualmente en el negocio. La verdad que me tomó de sorpresa. No me esperaba esta propuesta y menos para participar como un famoso más”, cuenta "El Tano" –como ya lo bautizó Kaczka– en charla telefónica con Clarín.La sorpresa tiene una explicación. Aunque para el gran público su apellido está inevitablemente asociado a su hijo mayor, Antonio construyó su propia historia mucho antes de que su hijo se convirtiera en una figura de la televisión y el streaming.Hijo de inmigrantes calabreses, profundamente ligado a sus raíces italianas, trabaja desde siempre en el corralón familiar junto a sus hermanos. Pero también lleva casi 40 años vinculado a la colectividad italiana.Durante 31 años condujo Ricordi di Italia todos los domingos, su programa radial dedicado a los italoargentinos, y en paralelo desarrolló una extensa trayectoria musical con su grupo, hoy llamado Canta Italia, con el que se presenta desde hace cuatro décadas en cumpleaños, fiestas y todo tipo de eventos privados. Su repertorio está atravesado por los clásicos de la música italiana, con canciones de Toto Cutugno o Domingo Ventrici, entre otros, interpretadas en dialectos calabrés, napolitano y siciliano.“Cantar es algo que, con pausas en el medio, hago hace cuarenta años. Pero como placer, como hobby, es lo que me encanta”, explica Antonio. Por eso, la participación en el programa no representa su debut como cantante, sino el desafío de llevar esa pasión a un escenario diferente y, sobre todo, salir de su repertorio habitual. "La idea acá es cantar también en castellano y otros ritmos que yo no hago habitualmente. Salí de la zona de confort", se anima.El cambio también lo obligó a volver a estudiar. La producción le envía las pistas y Antonio aprovecha cada momento libre para practicar, ya sea durante los viajes entre ensayos y grabaciones o, como hizo hace unos días, en pleno cumpleaños de su mamá, donde terminó repasando una de las canciones frente a su familia.“Yo generalmente ya no repaso porque con Luis Carniglia, el músico con el que trabajo, nos miramos y ya nos entendemos. Acá es otro compromiso, porque este programa llega a todo el país y los tiempos son más rápidos”, explica. También, como radiofónico, descubre una dinámica televisiva diferente, con “otros condimentos, como el maquillaje, la vestimenta y las distintas cámaras a las que hay que mirar”. Pero lejos de arrepentirse, disfruta el desafío. “Estoy feliz haciéndolo, estoy contento”.El consejo de Nicolás Occhiato para esta nueva etapaAntes de aceptar, Antonio primero llamó a su hijo, quien, acostumbrado desde hace años a la televisión, el streaming y a una exposición pública mucho mayor, se convirtió esta vez en el consejero de su padre."Le pregunté qué le parecía la propuesta. Él lo aprobó enseguida. Me dijo que la pantalla era muy buena, que era un muy buen horario, que Guido era un referente a quien aprecia y que si yo estaba contento y me hacía bien, que le diera para adelante".Ahora los roles se invirtieron. El hijo, que tantas veces recibió consejos, es quien le explica al padre cómo manejarse frente a una exposición que puede ser mucho mayor a la que tuvo hasta ahora. "Me dijo: ‘Pa, comienza una nueva etapa, ahora pasás a ser un poco más famoso’”, cuenta con risas. También le recomendó no transformarse en vocero de la vida de su hijo. “Hay cosas que yo sé que me entero por la prensa de Nico, de oído, no porque me las haya contado él, y me las vienen a preguntar. Y no, a veces no sé qué responder”, explica.La exposición, sin embargo, no parece asustarlo. Antonio asegura que seguirá siendo fiel a su manera de ser. “Digo lo que siento, aunque también soy consciente de que cualquier cosa que haga o diga puede repercutir en la carrera de Nico”, admite.El sueño que quedó pendienteEl nombre del programa parece hecho a medida para Antonio. Porque cantar en televisión fue, efectivamente, uno de sus grandes sueños de juventud. En una entrevista que brindó a este medio en 2025, había contado que en su casa su papá “creía que lo artístico pudiera ser una forma de vida. Había que tener un trabajo estable y hacer lo otro como hobby”.La televisión, sin embargo, siempre estuvo en su radar como una forma de hacer circular sus discos y llevar su música a un público más grande. “De pibe participé en un montón de concursos de televisión y radio. Estuve con Roberto Galán, canté en Canal 9 y en otros canales. Pero después de los 40 años me dediqué más a la colectividad, me encasillé ahí porque me identificaba muchísimo con ese mundo”, recuerda.Ahora, sin abandonar la comunidad que todavía lo acompaña, Antonio siente que Es mi sueño le abre una puerta que nunca volvió a buscar. “No seguí profundizando en otros públicos porque estaba muy cómodo. Por eso esto es una sorpresa muy linda”, reconoce.“Soy de esos que les gusta ir pasito a pasito", se define y sobre los proyectos que pueden venir después de la vidriera de El Trece, dice que "esto recién empieza y hay que ver cómo se van dando las cosas. Lo mejor que puede pasarle a uno es que la vida te vaya sorprendiendo. Si se da para seguir creciendo, me dan los tiempos y me da el cuerpo, por supuesto que siempre avanti”, concluye.