Escenario de VidaEl proceso ha reunido a Maga, Marn, Inab y Conap, además de otros sectores vinculados al tema forestal.
Guatemala anunció hace unos días que ya se estaba trabajando en una nueva política forestal, y para ello hay que dejar de ver el bosque como un tema exclusivamente ambiental. De su futuro dependen también el agua, los alimentos, la economía y la seguridad alimentaria de millones de guatemaltecos.
La política vigente nació en 1999 cuando aún no se hablaba del cambio climático. Han pasado 27 años y Guatemala ya no es la misma. Tampoco lo son las amenazas que enfrentan sus bosques: cambio climático, incendios, pérdida de ecosistemas, presión sobre el suelo e irregularidad de las lluvias y, en especial, el fenómeno de El Niño.
El proceso ha reunido a Maga, Marn, Inab y Conap, además de otros sectores vinculados al tema forestal. Y esto es precisamente lo que Guatemala necesitaba, que todos los sectores se unieran.
Sin bosques no existe la misma capacidad de captar y almacenar agua, proteger los suelos y reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos. Cuando las lluvias se vuelven impredecibles o las sequías se prolongan, la pérdida de cobertura forestal puede convertir una amenaza climática en una crisis social.







