8 de febrero de 1961. El periódico estudiantil de la Universidad de Pittsburgh publica la noticia sobre el robo de un cuadro de Pablo Picasso que la Fundación Solomon R. Guggenheim había prestado para su exhibición en la residencia para estudiantes de la institución. Dos días antes, por la mañana, un alumno notó la ausencia de la pintura al óleo, de 34 x 27 cm, titulada Mujer en un sillón. De inmediato, la universidad denunció el robo a la policía, esta dio intervención al FBI, que derivó en una investigación sin rastros, con varios artículos periodísticos en todo Estados Unidos ofreciendo recompensa por alguna información sobre el destino de la obra. El caso quedó irresuelto e implicó el cobro del seguro por parte de la fundación, U$S 7.000 para la época, desde la aseguradora Chubb. La semana pasada, la Fundación Guggenheim presentó una demanda ante el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York, acusando a Lawrence Jay Handler y Wendy Cohen Handler, quienes viven en Massachusetts, de retener ilegalmente esa misma pintura de Picasso, ignorar los derechos de propiedad del museo y de beneficiarse por la posesión de bienes robados.
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