Miguel Ramos |
La novedosa tirolina que cruza la cascada del río Gándara, en el valle de Soba, se está convirtiendo en uno de los principales reclamos turísticos de la zona con casi 2.000 visitantes que, desde su apertura el 10 de julio, han descubierto la sensación de volar en plena naturaleza.
La experiencia está cargada de adrenalina al permanecer el visitante suspendido en el aire durante 40 segundos, a más de 100 metros de altura sobre los árboles y llegando a alcanzar una velocidad de hasta 80 kilómetros por hora.
La aventura, que entremezcla deporte y paisaje verde, ha atraído la curiosidad no solo del turista nacional, sino también de franceses, ingleses o neerlandeses,
Uno de los ejemplos es el Belén quien, tras tirarse junto a su madre de 70 años, ha querido repetir una segunda vez esa travesía «exciting» (emocionante), como la ha definido en declaraciones a EFE.







