0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialQuienes alcanzan esa edad de empezar a pedir ayuda dicen que se envejece por rellanos y no por peldaños. Un día estás bien y al siguiente das un bajón que no esperabas. Probablemente no seas tú quien primero lo advierta, sino el amigo que te encuentras por la calle y que, después de saludarte, se queda en silencio. Nada resuena más. Porque la imagen que devuelve el espejo no resulta concluyente.Captura de pantalla del último vídeo de Assumpta Serna. InstagramDicen también que cada edad tiene su definición. La peor década es la de los 40, que es cuando acaba la juventud, la primera vez que te llaman de usted. A los 50 piensas: “¡Qué barbaridad!”. A los 60, que “esto debería estar prohibido”. A los 70 ya no se cumplen años, se cumple salud o enfermedad, proyectos o nada. Si llegas a los 80, toca luchar por no oler a viejo cerrado.En uno de los países más longevos del mundo, tener una vejez digna se ha convertido en un lujo“Hay que ventilarse y que el sol llegue a la circulación”.En España los octogenarios ya son más de tres millones. En el 2035, si el INE acierta y no da la cara otra pandemia, ese grupo de edad crecerá casi un 48%.A los 80 todavía saltas charcos. A los 90 se cae en ellos. El agujero negro está en el suelo. Por lo que se trata de saber dónde pones los pies sin tropezar o, si no lo consigues, tener a alguien cerca para que te sostenga.O para que te levante de la cama. O para que te acerque la cuchara a la boca.Lee tambiénNi la persona más vitalista logra escapar de los estragos del paso del tiempo en el cuerpo o en la mente. Cada vez cuesta más subir un nuevo peldaño... Hasta que ya no puedes solo. ¿Y dónde está el Estado en ese momento? En uno de los países más longevos del mundo junto a Japón, tener una vejez digna se ha convertido en un lujo.Estos días la actriz catalana Assumpta Serna nos lo ha recordado con dos vídeos indignados en redes sociales. Ha desatado una especie de Me Too del que deberían tomar buena nota los gobernantes. Basta leer los comentarios a la noticia que este diario publicó el martes: forman un coro de la misma historia, contada de mil maneras.“Muchas familias se empobrecen porque dejan sus trabajos y piden créditos para poder cuidar a los suyos”, cuenta Serna visiblemente enfadada.Su madre ha cumplido cien años. Doce ictus en unos meses. La actriz pidió una ayuda por dependencia, y ha topado con el muro insalvable de la burocracia y de la ineficacia de la Administración. Hace ya diez años, su padre murió antes de que le concedieran la prestación. Serna teme que la historia se repita.Es difícil encontrar una acusación más devastadora que esa: murió antes.El pasado 1 de julio estaba previsto que el Gobierno comenzara a repartir más de 2.000 millones extra entre las comunidades autónomas por la ley de Dependencia. Habrá que preguntar dónde están, cómo se están utilizando y quién vigila que lleguen a quien corresponda.Cada 14 minutos muere un persona esperando la ayuda. Cien al día.Periodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)