El 31 de julio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que el comisario del Interior europeo, Magnus Brunner, se encontraba ya trabajando para ofrecer a España "el despliegue urgente de oficiales de Frontex". La crisis en Ceuta había comenzado un día antes. Desde entonces, Fernando Grande-Marlaska y Brunner han mantenido, al menos, dos reuniones bilaterales; ambas telefónicas. La primera, el mismo 31 de julio. La segunda, el 17 de agosto. Las dos veces, el comisario puso Frontex a disposición del ministro del Interior español para participar en la resolución de la problemática ceutí. Sin embargo, no entra en los planes del Gobierno tirar de dicho organismo. "En este momento, no", zanjan fuentes de Interior en conversación con Público. "Entre todas las iniciativas del ministerio para superar la crisis de Ceuta no figura la intervención de Frontex". Desde la cartera de Exteriores se remiten a la posición de Interior.PublicidadNo obstante, Brunner ha insistido en varias ocasiones de forma pública. Después de esa primera llamada del 31 de julio, el titular de Interior europeo publicó un tuit, el 10 de agosto, para explicar que había participado en un encuentro con varias agencias —entre ellas, Frontex— para tratar el apoyo a España en Ceuta. El 12 de agosto, colgó otra publicación en X para dejar patente que personas de su equipo se encontraban físicamente en la ciudad autónoma. En el mensaje, añadía que Frontex —y otros organismos— están preparados para "intensificar" su apoyo. El 17 de agosto, su resumen tras la conversación que mantuvo con Grande-Marlaska fue reiterar "la disposición para desplegar Frontex" en "el mayor grado posible". Pero, ¿cuál podría ser el papel de Frontex en este caso? Esta semana, fue Alberto Núñez Feijóo quien volvió a poner el tema encima de la mesa. El líder popular afeó a Sánchez haber rechazado a Frontex y a sus "unidades de intervención rápida". Lo hizo en la comparecencia que compartió con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, desde la ciudad autónoma el pasado miércoles.Es cierto que Frontex dispone de esas unidades de las que habla el presidente popular. En el artículo 49 del Reglamento europeo sobre la Guardia Europea de Fronteras y Costas, se especifica que "en caso de que exista un reto concreto y desproporcionado en las fronteras exteriores", como podría ser, en estos momentos, la situación que se vive en Ceuta, "la Agencia debe, por iniciativa propia y con el consentimiento del Estado miembro en cuestión, o a petición de dicho Estado miembro, organizar y coordinar intervenciones fronterizas rápidas y desplegar tanto equipos del cuerpo permanente como equipamiento técnico, incluido el contingente de equipamiento de reacción rápida". PublicidadPero, ¿qué misiones tienen esas unidades? ¿Seguridad en la frontera? ¿Gestión de las personas migrantes que ya han alcanzado la UE de forma irregular? Lo cierto es que ambas, aunque la labor más conocida del organismo es el control fronterizo. De hecho, es la función que le ha granjeado más polémicas. Uno de los casos más sonados fue el del refugiado sirio Alaa Hamoudi, a quien la justicia europea dio la razón —fue la primera vez que ocurrió en la historia— tras denunciar al ente por haber sido víctima de una devolución en caliente al llegar a la costa de Grecia en 2022. Existen numerosísimas acusaciones similares.Y luego está la función de gestión migratoria. El artículo 37.4 del Reglamento antes mencionado es el que desgrana las competencias de Frontex en esos términos. En concreto, especifica que, en el marco de una "intervención fronteriza rápida", el organismo puede colaborar en "la gestión de la migración, centrándose en la identificación, el registro, la entrevista y el retorno". En el PP entienden que aprovechar esa ayuda sería de utilidad en estos momentos.Por su parte, el argumento que lanzan las fuentes de Interior consultadas para descartar la intervención de Frontex en la ciudad autónoma es que sus despliegues en los distintos países europeos "hay que panificarlos con mucho tiempo y siempre tras la firma de un convenio de colaboración que no se redacta de la noche a la mañana". Así lo explican a este medio.Publicidad137 agentes de Frontex en Algeciras, Ceuta y TarifaAsí, Interior, "por el momento", se ha decantado por no "requerir" la intervención de Frontex para la crisis ceutí. En cualquier caso, no hay que olvidar que el organismo ya tiene presencia en nuestro país. Es algo en lo que hacen hincapié las fuentes del ministerio de Grande-Marlaska consultadas. "Frontex ya participa en tres operaciones en España", apuntan. En concreto, son Minerva, con la Policía Nacional, en la Operación Paso del Estrecho; Índalo, con la Guardia Civil, en el Mediterráneo Oriental y, por último, en el control migratorio en Canarias. Tanto la operación Minerva como Índalo tienen una influencia directa en la realidad migratoria del Estrecho de Gibraltar, pero la primera de ellas, tal y como figura en esta nota del Ministerio del Interior, tiene en Ceuta uno de sus campos base.El objetivo del dispositivo Minerva es, precisamente, "hacer frente a los retos de la migración y la gestión policial en las fronteras de los puertos de Algeciras, Ceuta y Tarifa". Además de 35 agentes españoles, Frontex aporta 137 "expertos" de hasta 15 estados miembros. No obstante, desde el Ministerio del Interior confirman a Público que ninguno de esos 137 efectivos cumple ningún papel en la gestión de ninguna parcela de la crisis ceutí.No hay que olvidar, con todo, que Frontex inauguró, el 24 de junio, el Contingente 5 para España y Portugal. ¿De qué se trata? Frontex se organiza territorialmente por contingentes, que son puestos de mando dedicados a coordinar los trabajos en una extensión geográfica concreta. Tal y como se expone en la web del organismo, la función de los agentes que dependen del nuevo contingente hispano-luso —entre ellos, los vinculados al dispositivo Minerva— "prestan apoyo en los controles fronterizos y ayudan a combatir el fraude documental y la delincuencia transfronteriza". Su sede se encuentra en Lisboa y su máximo responsable es el italiano Marco Fantinato. La agencia considera la frontera sur española un punto caliente en términos migratorios. De ahí la creación del nuevo puesto.