Análisis Exclusivo suscriptores Expertos advierten sobre la ausencia de mantenimiento recurrente cuando tener un ventilador en casa se ha convertido en un lujo.Venezolanos enfrentan hasta 8 horas diarias sin electricidad y con altas temperaturas. Foto: Elaboración con IACORRESPONSAL DE EL TIEMPO EN CARACAS21.08.2026 20:15 Actualizado: 21.08.2026 20:15

La crisis eléctrica en Venezuela continúa sometiendo a los ciudadanos fuera de Caracas a más de ocho horas diarias sin energía. Ahora, con las altas temperaturas producidas por el fenómeno de El Niño, es bastante difícil soportar “el castigo impuesto por el Gobierno”, tal como lo califican los afectados. El Ejecutivo, encabezado por Delcy Rodríguez, atribuye la crisis al evento climático y a fallas derivadas de sismos, por lo que hace un par de semanas anunció el llamado Plan Especial de Ahorro Energético, que lo que tiene de novedoso es que ciudades como Valencia, a una hora de Caracas, pasaron de estar cuatro horas sin luz diaria a padecer entre seis y diez por cuenta de los cortes programados. LEA TAMBIÉN “No es el fenómeno de El Niño, es Delcy Rodríguez”, dice Jesús Armas, director de la organización no gubernamental Monitor Ciudad, la cual lleva un registro de la problemática que está empezando a extenderse incluso a Caracas, aunque de forma más controlada. Centros hospitalarios tras el terremoto en Venezuela. Foto:EFE.“En Caracas, las afectaciones son menos graves que en el interior del país porque ellos (el Gobierno) prefieren sacrificar en términos de transmisión a otros estados”, denuncia Armas en conversación con este diario. El dirigente —quien permaneció más de un año preso por motivos políticos— enfatizó que la demanda nacional eléctrica es de alrededor de 15.000 MW, pero que actualmente se están generando entre 12.000 y 13.000; esto hace que la generación en su mayoría se distribuya en la capital, sede del Gobierno. Ausencia de mantenimiento, el gran inconveniente Y es que, aunque Venezuela cuenta con un plan B ante la falla de las hidroeléctricas, el chavismo —a través de la desinversión— lo liquidó. Se trata de las plantas termoeléctricas, de las cuales al menos el 87 por ciento se encuentra inoperativo. Según expertos, el parque termoeléctrico nacional apenas aporta 2.700 MW de los 21.000 MW instalados debido a la falta de mantenimiento. LEA TAMBIÉN A principios de agosto, la encargada del país, Delcy Rodríguez, anunció que iniciaron los trabajos de recuperación de la planta termoeléctrica TermoCarabobo, la cual sufrió importantes afectaciones tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio: “Hemos recuperado 300 megavatios de esos 600 que generaba TermoCarabobo”, dijo Rodríguez en televisión nacional antes del doble terremoto que sacudió al país el pasado 24 de junio. Delcy Rodríguez Foto:EFESegún un reportaje publicado por el diario El Nacional, el ingeniero electricista Alberto Fuentes, experto en generación térmica, señala que uno de los mayores problemas de estas instalaciones es la ausencia de mantenimiento recurrente. Fuentes precisa que, según el tipo de intervención requerida, por cada megavatio se debe desembolsar un mínimo de 160.000 dólares. De este modo, una sola unidad de 160 MW demanda cerca de 24 millones de dólares en inversiones que deben repetirse en el mediano plazo. Un costo elevado, a pesar de que Estados Unidos se ha comprometido a apoyar en la reparación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), lo que aún no se está sintiendo, al menos para la mayoría de la población, que se las ingenia para mitigar la calamidad. En Caracas las afectaciones son menos graves que en el interior del país porque ellos (el Gobierno) prefieren sacrificar en términos de transmisión a otros estadosTener ventilador es un lujo en VenezuelaEn Valencia, por ejemplo, Carlos Villanueva, de 80 años, hizo un largo recorrido por tiendas del centro de la ciudad hasta encontrar un ventilador recargable con una autonomía de ocho horas en funcionamiento sin electricidad. Sin embargo, luego de encontrar el artefacto, tuvo otro inconveniente: el precio. Pagó 109 dólares porque solo quedaban dos y en su casa no soportaban una noche más sin algo que les diera aire. LEA TAMBIÉN “No lo compré con mi dinero porque soy pensionado y recibo 130 bolívares más un bono de 70 dólares. Mis hijos me ayudaron a comprarlo”, dijo a EL TIEMPO. En Venezuela, el salario mínimo es de menos de un dólar cuando se estima que la canasta familiar oscila en los 720 dólares. De ahí que comprar un ventilador se convierta en un lujo imposible para la mayoría. Las personas en Venezuela enfrentan un deterioro en su calidad de vida. Foto:Yuri Cortez / AFP“Cuando llega la electricidad, lo recargamos para esperar el siguiente apagón y al menos dormir”, dijo Villanueva. Eso sí, estos equipos han comenzado a agotarse. Hay quienes tienen familiares y amigos en el extranjero y entre sus peticiones está que envíen ventiladores recargables. “Mi mejor amiga vive en Estados Unidos, así que envió estos pequeños ventiladores, tengo dos, para cuando se va la luz. Aunque aquí en Caracas no pasa mucho, los tengo por una emergencia porque mi hijo con autismo los requiere”, contó a este diario Irene Mujica, mientras mostraba cómo funcionaban sus equipos. Sin embargo, en otras zonas de Caracas no todos tienen la misma suerte, como Olga Herrera, quien vive en Catia y ya ha perdido varios electrodomésticos, entre ellos la lavadora. Si bien no siempre se va la energía, las fluctuaciones son constantes y los electrodomésticos sufren: “Cuando llega el agua, no tengo cómo lavar porque ahora debo alquilar una lavadora. Cuando la logro alquilar, entonces ya no hay agua”, narró. Las protestas en el interior del país se han ido incrementando Foto:AFPProtestas agitan al país, mientras se esperan inversiones de EE. UU. Las protestas en el interior del país se han ido incrementando, así como en la capital. Frente a la Corporación Eléctrica Nacional, una veintena de ciudadanos ha protestado en las últimas semanas, pero sin respuesta. Para quienes laboran dentro de Corpoelec, no es sorpresa que se agudice la crisis, sobre todo cuando los empleados ganan menos de dos dólares al mes y no han sido tomados en cuenta para los acuerdos que se han firmado con Estados Unidos.La Embajada de Estados Unidos en Venezuela celebró en junio la firma de acuerdos entre Caracas y la empresa norteamericana General Electric (GE) Vernova y la estadounidense-argentina IMPSA para mejorar el sistema eléctrico. No se conocen los contratos, en la realidad nada ha cambiado porque seguimos teniendo las mismas condiciones precarias desde hace muchos añosAsimismo, afirmó que ese acuerdo de intenciones “marca un paso importante hacia la estabilización de la red eléctrica de Venezuela y el aumento de la generación de energía a corto plazo, lo que apoyará el empleo, la inversión y la recuperación económica”. En ese sentido, señaló que un suministro eléctrico confiable “es fundamental para el crecimiento y la prosperidad”. En relación con la firma entre IMPSA y la estatal venezolana Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), la Embajada de Estados Unidos afirmó que este acuerdo va a agregar 672 megavatios en 14 meses. Para Rodríguez, no solo seguirán los apagones, sino que la recuperación tardará un tiempo Foto:Venezuela“No se conocen los contratos; en la realidad nada ha cambiado porque seguimos teniendo las mismas condiciones precarias desde hace muchos años y un aumento en el deterioro del servicio eléctrico por la falta de mantenimiento”, puntualizó Alexis Rodríguez, miembro del Comité Ejecutivo de Trabajadores de la Industria Eléctrica de Venezuela. Para Rodríguez, no solo seguirán los apagones, sino que, de iniciarse la recuperación realmente, tardará un tiempo. “La parte de la termoeléctrica como mucho está trabajando entre el 15 y el 20 % de la capacidad instalada, la cual es de unos 14.000 megavatios”. LEA TAMBIÉN El experto advierte que el problema eléctrico se agrava dependiendo de las zonas del país. Con más de 40 años trabajando en Corpoelec, a Alexis le preocupa que estados como Táchira, Mérida y Zulia, donde la energía se suspende hasta por 12 horas, queden totalmente a oscuras por tiempo indefinido.