Rubén Rocha Moya regresó este viernes a la gubernatura de Sinaloa sin avisar a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la Secretaría de Gobernación, al gabinete de seguridad ni a la dirigencia nacional de Morena. Fuentes de Palacio Nacional confirman que el mandatario mantuvo en secreto su decisión porque sabía que, de consultarla, la respuesta sería negativa.El momento no pudo ser más desafiante. Omar García Harfuch acaba de estar en Buenos Aires, donde participó en un evento de la DEA y recibió un elogio inusual de su director, Terrance Cole, quien lo calificó como “un socio confiable y un buen amigo de Estados Unidos”. La relación bilateral en materia de seguridad atraviesa una etapa de mayor coordinación, intercambio de inteligencia y colaboración entre las Fuerzas Armadas mexicanas y las agencias estadounidenses. En ese contexto, Palacio Nacional difícilmente habría autorizado el regreso de un gobernador acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos e investigado por la Fiscalía General de la República.Rocha lo sabía y se fue por la libre. No pidió opinión ni autorización de nadie del gobierno. La reacción del partido fue inmediata y resulta imposible pensar que no fue dictada desde Palacio Nacional: la dirigencia se deslindó de la decisión, aclaró que no tuvo conocimiento previo y recordó que las investigaciones en México continúan abiertas. Más que un comunicado partidista, fue la respuesta directa de Sheinbaum a la afrenta del gobernador. La Presidenta fijó su posición sin mencionarlo personalmente: no avala su restitución y no está dispuesta a pagar el costo político de protegerlo.Este viernes, por cierto, alrededor de las 10 de la mañana, Gobernación convocó a una reunión virtual con todos los gobernadores de Morena. Según fuentes enteradas del encuentro, el objetivo fue cerrar filas y establecer que ningún mandatario puede actuar de manera unilateral en un asunto que compromete la relación con Estados Unidos, la estrategia nacional de seguridad y al conjunto del oficialismo. El mensaje fue el mismo que plasmó Morena en su comunicado: Rocha tomó una decisión personal y el gobierno federal no está obligado a respaldarla.Es verdad que el 11 de agosto, cuando le preguntaron sobre un eventual regreso de Rocha, Sheinbaum respondió que era “una decisión de él”. El gobernador parece haber interpretado literalmente una declaración que, en términos políticos, no constituía un permiso. Una decisión de esa magnitud, con una acusación en Estados Unidos y una investigación abierta en México, debía consultarse con la Presidencia, Gobernación y el gabinete de seguridad.El margen de maniobra de Palacio Nacional se redujo considerablemente. La salida que se analiza es iniciar una operación en la Cámara de Diputados para retirarle el fuero y permitir que sea juzgado en México. La intención no sería entregarlo a Estados Unidos, sino procesarlo ante tribunales mexicanos y, si las pruebas sostienen las acusaciones, llevarlo a prisión. Las conversaciones con legisladores comenzarían en los próximos días. Mantenerlo en el cargo equivaldría a desafiar a Estados Unidos y poner en riesgo una relación de seguridad que Harfuch y las Fuerzas Armadas han reconstruido con dificultad.La operación podría incluir también el desafuero de Alejandro Moreno. La estrategia que se discute entre Palacio Nacional, Morena y la Cámara de Diputados consistiría en procesar simultáneamente a un gobernador del oficialismo y al dirigente nacional del PRI; uno de Morena y otro de la oposición. Con ello, Sheinbaum intentaría evitar que la ofensiva contra Rocha sea presentada como una concesión a Estados Unidos y, al mismo tiempo, neutralizar la narrativa de persecución política que Alito ya prepara. El priista tendría que enfrentar a la justicia mexicana, siempre y cuando no abandone antes el país.El desafío de Rocha podría convertirse así en el punto de ruptura de Sheinbaum con una parte del grupo de Andrés Manuel López Obrador. Resulta difícil creer que el gobernador se hubiera atrevido a regresar sin consultar a alguien del círculo cercano al expresidente, al propio López Obrador o a alguno de sus hijos. En particular, a Andy López Beltrán, quien ya rompió lanzas contra Estados Unidos tras la cancelación de su visa. Rocha se fue por la libre y obligó a Sheinbaum a decidir quién manda realmente en el movimiento.@MarioMalÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y másdft/bmc
Rocha se fue por la libre; desafió a Sheinbaum y a EU, escribe Mario Maldonado
La decisión del gobernador de Sinaloa obligó a Sheinbaum a decidir quién manda realmente en el movimiento












