El agua que cae del aire acondicionado en los días de calor suele terminar directamente en el desagüe.
Sin embargo, <b>ese líquido puede aprovecharse para algunas tareas del hogar y el cuidado de determinadas plantas</b>, siempre que se recoja y almacene correctamente.La explicación está en el funcionamiento del propio equipo.
El aire acondicionado no genera agua ni utiliza agua de su sistema de refrigeración. <b>Lo que hace es extraer parte de la humedad existente en el ambiente</b>.Cuando el aire cálido entra en contacto con las superficies frías del aparato, el vapor de agua se condensa y se convierte en gotas.
Estas se acumulan en una bandeja y posteriormente son expulsadas al exterior a través del tubo de drenaje.<b>La cantidad que puede obtenerse varía considerablemente</b>.
En un día caluroso y húmedo, y con el equipo funcionando durante varias horas, el volumen de agua puede aumentar de manera significativa.Una característica de esta agua es que contiene muy pocos minerales, por lo que prácticamente no presenta la concentración de cal habitual del agua corriente.







