Discutir el piso de los ingresos de millones de trabajadores a través de una pantalla dividida y micrófonos silenciados dejó de ser una opción viable para la dirigencia sindical. Con el reloj corriendo hacia la próxima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, la Confederación General del Trabajo (CGT) pateó el tablero y le exigió formalmente al Gobierno que la cumbre prevista para el próximo 28 de agosto se realice de manera estrictamente presencial, abandonando la modalidad a distancia. El reclamo institucional aterrizó directamente en el escritorio de Claudia Testa, actual subsecretaria de Trabajo y presidenta alterna del organismo. En el texto, la central obrera fue tajante al señalar que una discusión de tal magnitud requiere un ámbito físico que garantice un intercambio directo. Para los referentes sindicales, la virtualidad puede ser admisible para cuestiones de trámite administrativo, pero resulta inaceptable cuando lo que está en juego es la transparencia y la legitimidad de las paritarias.
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