El juez federal Marcelo Martínez De Giorgi dictó el procesamiento de Ariel Zanchetta, Ezequiel Nuñes Pinheiro y Tomás Hválica, señalados como los engranajes principales de una asociación ilícita dedicada a rastrear, hackear y espiar a ministros de la Corte Suprema y jueces federales clave. El fallo dejó en claro que no se trató de un par de intrusiones aisladas o de simple curiosidad cibernética, sino de una maquinaria criminal perfectamente aceitada que operó al menos entre febrero de 2022 y mayo de 2023. En el centro aparece Zanchetta, un ex policía y agente inorgánico de la ex SIDE que intentó escudarse bajo el disfraz de periodista. Sin embargo, la Justicia comprobó que funcionaba como un proveedor mayorista de información sensible: sólo durante el año 2022 realizó más de dos mil búsquedas de datos patrimoniales y migratorios de funcionarios de alto perfil. Ariel Sanchetta, uno de los procesados La lista de víctimas de esta organización parece el "quién es quién" del Poder Judicial argentino. La red apuntó sus cañones hacia la cúpula de la Justicia, creando líneas falsas a nombre de los supremos Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda. Además, vulneraron la privacidad de Mariano Borinsky y Gustavo Hornos (de la Cámara de Casación), y hackearon directamente a Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, los magistrados que tuvieron en sus manos el explosivo juicio de la causa Vialidad.