En menos de 24 horas, tres universidades chilenas han suspendido actividades presenciales por un aviso de bomba y amenazas recibidas a través de redes sociales y correos electrónicos de atentados armados en contra de la comunidad estudiantil. Los mensajes fueron enviados por desconocidos y uno de ellos, titulado “haré una masacre”, advertía que el ataque se realizaría “con una pistola y un cuchillo” a la Universidad de Santiago de Chile (Usach) este viernes, 21 de agosto. “Soy miembro de una organización terrorista satánica”, decía el correo que contenía la fotografía de un arma de fuego y otra blanca.Las autoridades de la Usach decidieron cerrar el campus, localizado en el municipio de Estación Central, durante este jornada. En un comunicado, el prorrector Carlos Yévenes Ortega dijo que la decisión obedecía a “motivos de seguridad y con el propósito de resguardar la integridad de nuestra comunidad”.A la amenaza se sumó un aviso de instalación de artefactos explosivos en distintas zonas del recinto académico, lo que provocó un masivo operativo policial y el desalojo de los estudiantes, docentes y otros trabajadores, el jueves. Los funcionarios del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros descartaron la presencia de dispositivos explosivos. El episodio cobró mayor relevancia este viernes, luego de que otras dos universidades, Diego Portales y Alberto Hurtado, decidieron realizar actividades remotas, en vez de presenciales, por razones de seguridad. Los mensajes intimidatorios ocurren la misma semana en que un estudiante del Instituto Nacional de Santiago, una de las escuelas públicas emblemáticas de Chile, fue detenido por Carabineros por amenazar con un tiroteo, lo que llevó a interrumpir las clases el 12 de junio. El joven, de 20 años, mostró en esa ocasión en un vídeo enviado por WhatsApp las municiones con las que, supuestamente, tenía la intención de perpetrar la balacera. Las amenazas anónimas son semejantes a las recibidas por varios colegios de Chile y Argentina en abril, las que de acuerdos a investigadores pudieron obedecer a un reto viral entre jóvenes. En ese caso, no solo se enviaron mediante redes sociales o correos electrónicos, sino que se pintaron paredes de los establecimientos educativos con mensajes como, por ejemplo, “jueves, tiroteo, no vengan”. Eso provocó que las instituciones educativas suspendieran sus clases de forma preventiva. También sucedió en una universidad en Coquimbo, donde estudiante de 19 años fue detenido después de asegurar en redes que habría una balacera. Ocurrió a mediados de abril y el hombre, al ser interrogado por la policía, señaló que no le había tomado el peso a la situación, y que su intención era bromear.En Chile, el hecho ha generado alarma, sobre todo después de que un estudiante de 18 años asesinó a cuchilladas a una profesora en Calama, una ciudad minera a 1.500 kilómetros al norte de Santiago, e hirió a varias personas a finales de marzo. A este crimen siguieron otros acontecimientos violentos que involucraron a niños y adolescentes dentro de colegios, como el de una estudiante de 13 años que atacó con un arma blanca a otra alumna, de siete años, en una escuela en la comuna de La Granja, a finales de julio.La crisis por la violencia escolar ha derivado en la creación de una ley llamada Escuelas Protegidas, impulsada por el Gobierno de José Antonio Kast y que fue despachada por el Congreso a inicios de junios. La iniciativa considera medidas como las revisiones de mochilas para los alumnos y la pérdida por cinco años de beneficios sociales como el acceso a la gratuidad universitaria para los estudiantes que hayan sido condenados por delitos graves.
Suspenden actividades en la USACH y otras dos universidades por un aviso de bomba y amenazas: “Haré una masacre”
El aplazamiento de las clases presenciales ocurre tras una serie de correos recibidos por las casas de estudios que advierten de ataques armados











