Pensar es un acto profundamente humano, que le ha permitido al ser humano sobrevivir, desarrollarse y ser administrador de la creación. Inmerso en un contexto histórico de millones de años de transformaciones y procesos, ha sabido conquistar un lugar en el ecosistema terrestre y modificarlo siendo protagonista de las grandes evoluciones que se conocen. Esa racionalidad, la capacidad de generar lenguaje, de abstraerse, de crear, de mutar las formas de sus acciones, no solo lo ha diferenciado del resto de la creación, sino que le ha permitido disputar sentido y buscar la trascendencia de su existencia. En esa búsqueda de sentido ha creado la inteligencia artificial, capaz de emular el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro humano, pero dotada de algunas características distintivas. Se trata de redes neuronales profundas, que pueden procesar grandes cantidades de datos, detectar patrones de comportamiento y preferencias inconscientes, desnudar el deseo y los gustos del sujeto y modelar sus conductas de manera imperceptible y, por ese mismo motivo, muy eficaz.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.








