El Gobierno de José Antonio Kast ha designado al abogado Felipe Orellana, un diplomático de carrera, como el nuevo cónsul en Caracas después de dos años de relaciones rotas entre Chile y Venezuela. El canciller Francisco Pérez Mackenna dijo que el nombramiento “es un hito más en la renovada etapa de la relación entre ambos países y esperamos continuar fortaleciendo un diálogo bilateral constructivo”. La designación se ha anunciado este viernes, unas tres semanas después de que la Administración de derecha adelantó que iniciaron una hoja de ruta con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para restablecer las relaciones bilaterales. El cierre de consulados en ambos países se produjo después de que el Gobierno de Gabriel Boric, de izquierdas, cuestionó al régimen chavista, entonces encabezado por Nicolás Maduro, por negarse a mostrar las actas electorales de las presidenciales del 28 de julio de 2024. Cuando se anunció del descongelamiento de las relaciones, sin embargo, no fue recibido con unanimidad dentro de las derechas chilenas. Mientras el oficialismo celebró el avance como un logro de la nueva relación bilateral, el Partido Nacional Libertario (PNL) puso en duda el rédito que puede obtener el país al retomar vínculos con una “potencia hostil” si, tal como ha señalado la Cancillería, el acercamiento se circunscribe al ámbito consular y diplomático, sin abarcar la reconducción de los venezolanos con antecedentes penales o en situación migratoria irregular.Este viernes, Pérez señaló que esperan que “prontamente los consulados chilenos en Caracas y en Puerto Ordaz estén en pleno funcionamiento, y así poder atender todas las necesidades de los chilenos en Venezuela que requieran de los servicios del Estado”. Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Orellana está graduado de la Academia Diplomática de Chile y cuenta con varios años en el servicio exterior y experiencia en funciones consulares. La reactivación de las relaciones diplomáticas se ha convertido en un asunto fundamental para Kast, que durante su campaña presidencial prometió expulsar a 336.000 migrantes en situación irregular, la mayoría venezolanos. Sin embargo, el distanciamiento con el Palacio de Miraflores ha supuesto el principal obstáculo para cumplir con este compromiso político, dado que Chile no puede hacer deportaciones a Venezuela sin el acuerdo con Caracas. Tras el cese de los vínculos bilaterales, Chile no ha podido enviar a ningún venezolano en condición migratoria irregular a su país. De hecho, las autoridades chilenas informaron a finales de junio que en el primer semestre expulsaron a más de 1.000 extranjeros sin documentos. Sin embargo, ninguno era venezolano, la nacionalidad que lidera, con cerca de 700.000 personas, el grupo de migrantes en Chile. La reactivación de las relaciones consulares permitiría que estos inmigrantes, que quedaron a la deriva después de la suspensión de operaciones de la embajada de Venezuela en Chile, puedan acceder a servicios como obtener pasaportes, visas, documentos de viaje y otros trámites a los que no han tenido acceso en los dos últimos años. Además, la medida beneficiaría a los casi 25.000 chilenos que viven en Venezuela, porque nuevamente podrán acceder a asistencia consular.