Trayectos de horas en pequeñas embarcaciones, por la noche, hacinados y sin chalecos salvavidas ni medidas de seguridad. Un viaje penoso y peligroso, pero también muy caro para ir desde Ceuta hasta la península. Las mafias de trata de personas han encontrado en la entrada masiva de miles de migrantes en Ceuta del pasado 30 y 31 de julio un filón para incrementar su ya lucrativo negocio. La Policía Nacional ha detenido en los últimos días a cinco presuntos integrantes de dos grupos criminales que cobraban hasta 9.000 euros a aquellas personas en situación irregular que quieren cruzar de modo clandestino el Estrecho de Gibraltar para llegar a las costas andaluzas, según ha informado este viernes el Ministerio del Interior. Las últimas estimaciones oficiales cifran en 5.000 los migrantes que permanecen en Ceuta de los más de 80.000 que a finales de julio entraron en la ciudad autónoma. De ellos, más de 2.000 son menores de edad.En uno de los operativos, los agentes detuvieron a dos personas en Ceuta y otras dos en La Línea de la Concepción (Cádiz), todos ellos varones y de nacionalidad española, según detallan fuentes policiales. Se les imputan delitos de organización criminal y favorecimiento de la inmigración irregular. El quinto arrestado está acusado de participar en el traslado en la noche del pasado 14 de agosto de siete personas en una barca de tan solo cinco metros de eslora y dos de manga que se quedó sin gasolina a mitad de la travesía y llegó a duras penas a una playa cercana a la misma localidad gaditana. El juez ha enviado a prisión provisional a este último por el grave riesgo para la vida que tuvieron las víctimas.La investigación que permitió la desarticulación de la primera organización se inició tras localizar la policía una embarcación de las conocidas como “lancha rápida o casco”, y que también se usan para el narcotráfico, encallada en un saliente rocoso de la zona costera de Benzú, justo al otro lado de donde se encuentra el espigón de El Tarajal, donde se produjo la entrada masiva de julio. Las pesquisas revelaron que la embarcación, que presentaba marcas y daños característicos de la navegación a alta velocidad, había sido utilizada recientemente para trasladar inmigrantes, aunque los daños producidos al encallar la habían dejado inutilizada. La Policía constató que la lancha pertenecía a una organización de trata de personas que operaba desde antes de la entrada masiva de julio entre la ciudad autónoma y La Línea de Concepción. La localidad gaditana era, de hecho, su centro de operaciones, desde la que enviaba a Ceuta embarcaciones de pequeño calado para recoger migrantes en situación irregular y llevarlos a la península. Para ello, contaba en la ciudad africana con integrantes que se encargaban de captar a aquellas personas que, procedentes de la entrada masiva, estuvieran dispuestos a pagar importantes cantidades de dinero ―hasta 9.000 euros― por cruzar el estrecho.Los migrantes que aceptaban eran trasladados a domicilios, garajes y otros lugares de la organización a la espera de que un integrante de la red los trasladase en vehículos al lugar costero donde iban a ser embarcados. En estos desplazamientos, la trama tomaba medidas de seguridad, como evitar las zonas de vigilancia policial, muy reforzada en las últimas semanas por la crisis migratoria. Una vez llegaba la embarcación que había salido de la costa gaditana, los migrantes subían a bordo y se les trasladaba inmediatamente a la Península, donde a las víctimas les estaban esperando otros miembros de la organización para su posterior dispersión en tierra. Para conducir las lanchas rápidas, la trama contrataba pilotos especializados “en navegación rápida” y con experiencia en “realizar maniobras evasivas y sortear los controles policiales”, según destaca la Policía Nacional en su nota. Por este papel cobraban “elevadas” cantidades de dinero.La segunda investigación se inició el pasado 14 de agosto, cuando a las 4.00 de la madrugada llegó a la playa de El Burgo, cercana a La Línea de la Concepción, una pequeña barca en la que viajaban hacinadas siete personas. Según relataron a los agentes, habían iniciado el viaje antes de la medianoche y habían permanecido cerca de cinco horas en un mar cubierto por una intensa niebla, con un intenso frío y con la ropas empapadas por el oleaje que entraba en la barca. La travesía se hizo aún más penosa al quedarse a la deriva tras agotar el combustible. No llevaban a bordo chalecos salvavidas pese a que casi ninguno sabía nadar. Por todo ello, el único detenido está acusado de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros agravado por el ánimo de lucro, la situación de especial vulnerabilidad de las víctimas y el peligro para la vida de estas.
Las mafias cobran 9.000 euros a los migrantes de la entrada masiva en Ceuta por llevarlos en lancha a la Península
Detenidas cinco personas de dos grupos que trasladaban a las víctimas en pequeñas embarcaciones sin medidas de seguridad









