El modo supervivencia de las pymes prendió una nueva luz roja en el tablero: la cadena de pagos es, por primera vez, una de las principales preocupaciones. A riesgo de embargos y suspensiones, la dirigencia industrial le hizo un pedido al ARCA: habilitar un rollover impositivo que permita reestructurar el stock de deuda vieja bajo las nuevas normativas oficiales. Una medida que implicaría convalidar una mayor tasa de interés pero que, aseguran en las fábricas, licuar el pasivo en una mayor cantidad de cuotas es la única vía para que no cierren más persianas.
La Resolución General N° 5.875/2026 de ARCA intentó funcionar como una válvula de escape, abriendo hasta 18 cuotas para las micro y pequeñas empresas a una tasa de interés de financiación del 2,75% mensual. Pero, la normativa vigente contempla deudas vencidas hasta el 30 de junio cuando, aseguran en las industrias, hay una gran cantidad de pymes al borde de incautaciones.
Riesgo de default y parálisis
El pedido de los industriales es un rollover (o refinanciamiento). Las empresas, atrapadas en regímenes anteriores que hoy no pueden afrontar por el derrumbe de las ventas (el volumen físico de producción cayó un 11% interanual en el segundo trimestre), buscan refinanciar ese pasivo viejo para esquivar un default técnico. Si los planes previos se caen por falta de pago, se disparan automáticamente las ejecuciones fiscales y los embargos sobre las cuentas bancarias, una medida que paralizaría a las fábricas sobrevivientes.







