El pertiguista sueco compone e interpreta el himno de la competición con los mejores atletas del mudo, que se disputará en Budapest del 11 al 13 de septiembre
Seguramente no ganaría la medalla de oro en ningún concurso, ni batirá récord de visitas o ventas, pero no por ello Mondo Duplantis deja de estar tan orgulloso de su inspiración como cantante y compositor como de su vida de deportista, dos hijos de su misma alma y pasión, a los que dedica idéntica energía.
El talento es otra cosa. Y el resultado.
Como atleta, es uno de los mejores de la historia. Tiene solo 26 años. Ha sido dos veces campeón olímpico. Ha batido 14 veces el récord mundial del salto con pértiga elevándolo a una altura (6,31m) que los demás competidores, grandes saltadores para quienes solo llegar a seis metros colmaría sus sueños, no se acercarán nunca.
Como músico, su entusiasmo es innegable. Y su buena voluntad. También la ausencia absoluta de señales de sus raíces, y las de su padre, en la Luisiana de Nueva Orleans, cuna del jazz, el rythm and blues, de la integración del folk y músicas aborígenes y la herencia de la esclavitud, y de personajes absorbidos por los ritmos como el DJ Davis McAlary de la magnífica serie Tremé.







