Nadie lo vio venir. La sorpresa siempre ha sido 'sello de la casa'. Harry y Meghan son expertos en tomar decisiones que generan revuelo. Pero incluso el sonado 'Megxit' tuvo su prolegómeno. En esta ocasión, sin embargo, no hubo rumores, ni filtraciones, no hubo nada. Nadie lo vio venir. Ni siquiera el propio Carlos III quien, pese a estar con ellos el mes pasado, tan solo fue informado el domingo. Pero los Sussex están de vuelta. Quién lo iba a decir. Abandonaron Reino Unido, según su versión, por culpa de una persecución insana de los medios de comunicación y de una Familia Real racista que planteó dudas sobre el tono de piel que tendría su bebé. En su famosa entrevista con Oprah Winfrey en 2021, Meghan Markle llegó a revelar que, debido a la intensa presión y el acoso sufrió pensamientos suicidas. Salieron porque necesitaban aire, un nuevo comienzo. 'En busca de la libertad' titularon la biografía no autorizada escrita por (o dictada a) los periodistas Omid Scobie y Carolyn Durand. ¿Por qué entonces un regreso? ¿Por qué ahora? TE PUEDE INTERESAR Ailsa Anderson, antigua secretaria de prensa de la reina Isabel II, asegura que es "realmente un auténtico bombazo". El experto en la Casa Real, Robert Hardman, revela que "decir que es una sorpresa se queda corto". Jennie Bond, la que fuera corresponsal royal en la BBC, matiza "hay muchísimo secretismo, un secretismo casi obsesivo en torno a sus vidas. Y, de repente, ¡zas!, nos sueltan otro bombazo". Los comentarios de los lectores tampoco se quedan atrás. "Que Dios nos pille confesados", recalcaba Mrs. Carlisle. "¿Por qué? Después de todo el drama por la seguridad, de todas las afirmaciones de que aquí no estarían seguros y, de repente, 'ah, ¿ahora ya está todo bien?'. Les van a abuchear", señalaba E. Hatfield ante una de las tantas crónicas donde se recopilan las veces que la pareja ha renegado de Reino Unido. Los Sussex en el funeral de la reina Isabel II. (Gtres) Desde luego, de momento, la prensa no está dispuesta a olvidar. Sobre todo, 'The Telegraph', la más monárquica de las cabeceras, que no perdona todos los ataques vertidos por Harry a una institución cuya supervivencia depende precisamente del apoyo popular. "Desde que Bobby Ewing salió de la ducha en Dallas no nos habíamos visto obligados a mirar dos veces para comprobar que lo que estábamos viendo era real", señala su columnista Camilla Tominey. Lo cierto es que han sido unos años convulsos. Ha habido polémicos documentales, incendiarias entrevistas y unas explosivas memorias en las que Harry retrató a su hermano, el príncipe Guillermo, como su "archienemigo", describió a Camila como "peligrosa", reveló conversaciones privadas con Carlos III. El libro se convirtió en un fenómeno editorial mundial y vendió más de 1,4 millones de ejemplares el primer día. Pero ahora, Harry regresa cual hijo pródigo buscando reconciliación. El matrimonio en Australia este mes de abril. (Gtres) Desde hace tiempo se sabía que el duque de Sussex quería volver. Después de ser abandonados por Netflix y Spotify —un alto ejecutivo de la última llegó a calificarlos de "estafadores"—, el sueño americano se ha convertido en una pesadilla. O eso al menos dicen sus críticos, aquellos convencidos de que su única motivación es el dinero sin atender a otras razones más sensibles, como el hecho, por ejemplo, de que su padre, Carlos III, envejece, tiene cáncer y quiere pasar sus últimos años cerca de los suyos. El monarca está dispuesto a enterrar el hacha de guerra. Pero, tal y como indica Jack Royston, corresponsal real de 'Newsweek', "debe tener cuidado con sus movimientos porque nada de lo que haga puede crear luego una situación incómoda para su sucesor", es decir, su primogénito, el príncipe Guillermo, a quien el regreso de su hermano —con el que no se habla desde hace cuatro años— no le ha sentado especialmente bien. TE PUEDE INTERESAR Royston asegura que no pueden repetirse ahora los fallos cometidos por Isabel II con el príncipe Andrés —con el que hizo tantas veces la vista gorda para no alejarle de la institución—, por lo que si hay acercamiento ahora entre Carlos III y Harry, deberá ser a nivel privado. En definitiva, para Harry la vuelta supone un riesgo. Pero al menos, él vuelve a sus raíces, a sus tradiciones, a su té de las cinco, a rodearse de sus amistades. Meghan, en cambio, no solo tendrá que regresar a un país en el que nunca llegó a sentirse en casa, sino que además tendrá que sacrificar su santuario californiano con aroma a matcha. La duquesa —porque sigue conservando algunos privilegios— calificó la tradicional actitud británica de contener las emociones y no exteriorizar los sentimientos como "probablemente muy perjudicial" en la famosa entrevista concedida en 2019, durante la última gira internacional de la pareja como miembros activos de la Familia Real. El príncipe Harry y Meghan Markle. (Gtres) Aquello fue el inicio del fin. No existe ninguna garantía de que vaya a recibir una bienvenida calurosa. Más bien todo lo contrario. De hecho, los últimos índices de popularidad de YouGov indican que solo un tercio de los británicos, el 33%, tiene una opinión favorable de Harry, mientras que apenas uno de cada cinco, el 22%, valora positivamente a Meghan. Frente a ello, un 65% tiene una opinión desfavorable de la duquesa. Solo el antiguo príncipe Andrés es menos popular. Pero la vida da muchas vueltas. Craig Prescott, especialista en Derecho Constitucional del Reino Unido, centrándose principalmente en el papel constitucional y político de la monarquía, recuerda que en los años 90, "Camila era la mujer más odiada del país y luego ha acabado siendo uno de los miembros clave de la Familia Real". Reina, ni más ni menos, con unos niveles de popularidad aceptables. La transición, eso sí, 'solo' llevó tres décadas. Igual Meghan no tiene tanta paciencia. Meghan Markle en su documental de Netflix. (Gtres) A diferencia de Harry, quien básicamente solo ha conseguido dinero hablando de la Familia Real, su esposa ha creado su marca de estilo de vida, As Ever, y el regreso a Reino Unido podría ahora convertirse en una oportunidad de oro para los negocios. Su marca se ha construido hasta ahora alrededor de la estética de Montecito —sol, jardines, productos artesanales y una imagen muy californiana—, pero expertos en marketing creen que la mudanza permitirá incorporar un nuevo relato británico. La fórmula, aseguran, podría ser "California se encuentra con los Cotswolds", lugar donde podrían acabar mudándose, teniendo entre sus vecinos a numerosas celebrities como los Beckham. Se trataría de mantener el ADN estadounidense, pero añadir campiña inglesa, tés, conservas, productos para el hogar y colaboraciones con productores locales. Algunos expertos van incluso más lejos y apuntan a una posible tienda o cafetería artesanal e incluso una finca convertida en destino de 'lifestyle'. Seguro que David Beckham está encantado de compartir con ella sus pasos para conseguir la mejor miel. El único problema es que Carlos III creó en su día otra marca de Duchy Originals para comercializar alimentos ecológicos vinculados inicialmente a Home Farm, en Highgrove. El primer producto fueron unas galletas de avena. Hoy tiene más de 250 productos, desde carne, huevos y verduras hasta galletas, conservas y lácteos. ¿Las mermeladas de la duquesa competirán ahora en los supermercados con los productos Duchy vinculados al rey? Solo es una de las tantas preguntas que ahora se abren con el nuevo capítulo de la saga Sussex. Harry y Meghan vuelven. Y nadie lo vio venir.