La congresista demócrata se distancia de los postulados ‘woke’, lo que se interpreta como un intento de limar asperezas de cara a aspiraciones como el Senado o la Casa Blanca

Asomarse estos días al Instagram de Alexandria Ocasio-Cortez, algo que pueden hacer sus casi 10 millones de seguidores, es una experiencia ambivalente. La congresista demócrata, de 36 años, lleva casi dos semanas dando hasta el último detalle de su proceso de congelación de óvulos. El de este jueves, por ejemplo, comienza así: “Día 12. Inyección de descarga. Disculpad por el retraso, pero os prometo que la espera vale la pena”.

Seguir todos los pasos de este proceso puede convertirse en un entretenimiento fascinante en el que se aprende cómo una mujer puede tratar de asegurar su reproducción en el futuro. Pero también se ve salpicado de momentos de cierto pudor por la privacidad de lo expuesto y por las dudas en torno a las motivaciones. Ella misma habló del “riesgo político” que conlleva contar esta experiencia personal cuando anunció el proceso el 9 de agosto. Todo esto ocurre, además, en un momento en el que cada vez se habla más de la posibilidad de que el buque insignia del ala izquierdista de los demócratas dé el paso en 2028 para presentar una candidatura a la presidencia de Estados Unidos.