Men's Health señaló que Mickey Rourke volvió al gimnasio después de años marcados por problemas personales, cirugías y alejamiento del ejercicio físico (Photo by J. Lee/WireImage)A los 73 años, Mickey Rourke reapareció en sus redes sociales con una foto tras una sesión de entrenamiento. Según Men’s Health, la imagen muestra su regreso al gimnasio después de años marcados por problemas personales, cirugías y un prolongado alejamiento del ejercicio físico.El regreso al ejercicio físico no es un detalle menor para quien estuvo a punto de perder todo dentro y fuera de la industria del cine. Durante años, Rourke acumuló decisiones que sus propios colegas describieron como “impredecibles” y, en algunos casos, una “pesadilla” para quienes trabajaban con él.PUBLICIDADEl propio actor nunca esquivó la responsabilidad: “Tuve momentos increíbles en algunas películas”, papeles que la mayoría de los actores no podrían interpretar en toda su vida. Pero también cometí errores. No culpo a nadie", afirmó en declaraciones recogidas por Men’s Health.El camino de regreso de Rourke tampoco fue lineal. En esos años de su carrera, el actor abandonó los sets para dedicarse al boxeo, un deporte que, paradójicamente, terminó por marcar su rostro de manera permanente. Las lesiones acumuladas en el ring derivaron en una serie de intervenciones quirúrgicas que transformaron su apariencia de forma drástica y cuyas consecuencias aún persisten en su vida personal.PUBLICIDADMickey Rourke reapareció en sus redes sociales a los 73 años con una foto tras una sesión de entrenamiento (@mickey_rourke_)“Me rompí la nariz dos veces. Me operaron cinco veces de la nariz y una vez del pómulo. La mayoría de las operaciones fueron para arreglar el desastre que tenía en la cara por culpa del boxeo, pero elegí a un tipo malo para que me las hiciera”, declaró al mismo medio.Fue el director Darren Aronofsky quien, en 2008, le tendió la mano con El luchador, un papel que exigió de Rourke una transformación física en seis meses. El proceso incluyó ganar masa muscular sin acumular grasa, un objetivo que el propio actor describió como una auténtica tortura.PUBLICIDAD“Tuve que coger kilos en 12 semanas y me pareció una tortura. Así que pensé: ‘¡Genial, por fin puedo comer!’. Pero no puedes comer cualquier cosa o vas a engordar. De todas formas, vas a engordar, porque comes seis o siete veces al día”, relató en declaraciones a Men’s Health. La rutina combinaba sesiones continuas de pesas y trabajo cardiovascular, sin pausas.Darren Aronofsky convocó a Mickey Rourke para El luchador en 2008 y le exigió una transformación física en seis meses (Captura de video)La apuesta de Aronofsky resultó redituable en todos los frentes. Rourke se llevó un BAFTA y un Globo de Oro, obtuvo una nominación al Óscar y recuperó su reputación dentro de la industria. Men’s Health señaló que el film significó un renacimiento para el intérprete, al que Los Angeles Times había comparado en sus comienzos con figuras como Marlon Brando y James Dean, por su intensidad melancólica y su energía en escena.PUBLICIDADEl esfuerzo físico que demandó el rodaje dejó una marca profunda. “Desde que hice la película, no pisé un gimnasio. Solo hice pesas en casa. Simplemente no puedo ir a un gimnasio todavía, porque fue un infierno”, admitió Rourke tiempo después del estreno. La reciente publicación en sus redes sociales sugiere que esa resistencia quedó atrás: el actor retomó el entrenamiento regular y el resultado es visible.Según la información que publica la revista Men’s Health, resulta posible entender la carrera de Rourke como el relato de una persona que, en un determinado momento de su vida profesional, tuvo a su disposición todas las condiciones y los recursos imprescindibles para mantenerse ocupando un sitio destacado en la cúspide de la industria cinematográfica de Estados Unidos.PUBLICIDADMen's Health interpretó la trayectoria de Mickey Rourke como la de un actor que se alejó de la cima del cine estadounidense por decisiones propias (Wikimedia)Sin embargo, en lugar de aferrarse a ese lugar, Rourke eligió de manera consciente tomar diferentes decisiones y seguir trayectorias alternativas que, en definitiva, lo apartaron de esa posición privilegiada dentro del cine estadounidense.