Horacio Melgarejo tuvo que huir por el campo de juego para evitar los golpes del plantel brasileño, siendo rescatado por sus propios futbolistas antes de que la situación pasara a mayores. Al finalizar el partido de vuelta en Río de Janeiro, el ambiente festivo de la clasificación de Cienciano se transformó rápidamente en un escenario de alta tensión. Jugadores y miembros del cuerpo técnico de Botafogo perdieron los estribos tras el pitazo final y corrieron de forma desafiante hacia el banquillo visitante. El objetivo principal de la ira brasileña fue el director técnico del conjunto cusqueño, el argentino Horacio Melgarejo, desatando momentos de total incertidumbre sobre el césped del Estádio Nilton Santos.