La automotriz Stellantis anunció lo que en los hechos es una reducción de la producción de pick ups en su planta cordobesa y lo hizo eligiendo cuidadosamente la palabra "adecuación". A partir del mes que viene, la fábrica de Ferreyra bajará el ritmo de fabricación de la Fiat Titano y la RAM Dakota, aunque el comunicado oficial de la empresa evita en todo momento hablar de recorte o achicamiento.
El texto difundido por la compañía describe al Polo Industrial Ferreyra como "un eslabón estratégico para Stellantis en Sudamérica" y destaca sus "30 años de trayectoria" y las "sostenidas inversiones en tecnología, innovación y desarrollo de talento". La empresa remarca además que la planta atraviesa "una de las transformaciones más relevantes de su historia", en referencia a la inversión de 380 millones de dólares destinada al hub de pick ups y a una nueva planta de motores para el propulsor Multijet 2.2, cuya producción arrancaría a comienzos de 2027.
Sin embargo, el párrafo final del comunicado es el que deja entrever el verdadero motivo del ajuste: la empresa habla de que Ferreyra "adecúa sus procesos productivos" en línea con "la evolución de la demanda en los mercados interno y externo". Es decir, ventas que caen puertas adentro y exportaciones que no logran despegar.







