NUEVA YORK (AP) — En un caso, administradores universitarios leyeron los comentarios que un profesor le hizo a estudiantes sobre sus ensayos personales. En otro, los gerentes le dijeron a una farmaceuta que pasara menos tiempo con los pacientes después de rastrear la cantidad y la duración de sus citas. Y en otro, los escáneres en una cinta transportadora de un almacén monitorearon el ritmo de los trabajadores para asegurarse de que inspeccionaran cientos de artículos por hora.Miles de empleadores están vigilando el paradero, la productividad y las comunicaciones de los trabajadores con tecnología que se adoptó ampliamente durante la pandemia de coronavirus. Una enorme variedad de herramientas digitales todavía se utiliza para rastrear ubicaciones, recopilar datos sobre finalización de tareas y acceder a las cámaras de teléfonos inteligentes y computadoras portátiles proporcionados por el trabajo, lo que genera preocupación sobre cuánta privacidad han cedido los empleados, incluso en sus propios hogares.

Los empleadores siempre han monitoreado a los trabajadores, pero los avances recientes en inteligencia artificial y ciencia de datos les permiten crear conjuntos de datos o “expedientes” que pueden usarse para castigar a los trabajadores o intentar predecir el comportamiento de los empleados, señaló Wilneida Negrón, directora de investigación y políticas en Coworker, una agrupación sin fines de lucro que ayuda a los trabajadores a organizarse para mejorar las condiciones laborales.“Con frecuencia, los trabajadores con menos poder en los mercados laborales tienden a ser campos de prueba para algunas de las formas más intrusivas de recopilación de datos”, afirmó Negrón.