NoticiaTres camiones salieron de Bogotá con alimentos, cobijas, colchonetas y otros elementos destinados a comunidades del Valle del Cauca, Quindío y Chocó.La caravana de los camiones humanitarios Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA20.08.2026 10:13 Actualizado: 20.08.2026 10:13

Tres camiones cargados con 25 toneladas de alimentos, cobijas, colchonetas y otros elementos salieron de Bogotá con una ruta definida: llegar hasta algunas de las comunidades afectadas por el terremoto en el Valle del Cauca, Quindío y Chocó. El recorrido, sin embargo, no depende únicamente de los vehículos. Detrás del traslado hay una operación logística en la que decenas de soldados se encargan de recibir, organizar y volver a despachar una carga que debe pasar por diferentes puntos antes de llegar a las familias.La operación comenzó antes del amanecer. Durante cuatro días, la Brigada de Desminado Humanitario del Comando de Ingenieros estuvo al frente de la recolección de las ayudas y de la preparación del material que posteriormente fue distribuido en tres camiones. Desde Bogotá comenzó entonces una travesía por carretera que tiene varios destinos y que obliga a reorganizar la carga de acuerdo con las condiciones de acceso a cada región.Uno de esos puntos de enlace fue Pereira. Hasta el Batallón de Artillería San Mateo llegaron las 10 toneladas destinadas al Chocó, donde fue necesario cambiar la carga de vehículos por razones logísticas y de seguridad. Desde allí deben continuar hacia Sipí, Bajo Baudó, Puerto Meluk e Istmina, municipios y zonas hacia las que transportar alimentos y elementos básicos implica otra etapa de la operación.Varias de ayudas recolectadas. Foto:CortesíaAl caer la tarde, cerca de 40 soldados comenzaron el transbordo. Los camiones fueron estacionados a pocos metros y, entre ambos, los uniformados formaron una cadena humana. Las cajas empezaron a pasar de mano en mano. Después vinieron los costales, uno detrás de otro, mientras el movimiento se repetía durante cerca de una hora.El calor acompañó toda la maniobra. Entre cada recorrido, los soldados regresaban a su posición para recibir la siguiente caja. No era necesario detener el traslado para reorganizar la fila: cuando uno entregaba la carga, el siguiente ya tenía las manos extendidas para continuar el recorrido. Así fueron vaciando un vehículo y llenando el otro hasta completar el transbordo.Ese movimiento permite dimensionar una parte de la logística que ocurre antes de que una ayuda llegue a manos de una familia. Las cajas que ahora avanzan hacia el Chocó pasaron por cuatro días de recolección, fueron clasificadas, cargadas en Bogotá, transportadas durante horas por carretera y nuevamente movilizadas en Pereira para afrontar otro tramo del recorrido.Las ayudas serán llevadas a la zonas más afectadas. Foto:CortesíaLa operación tiene, además, un componente de tiempo. En las zonas afectadas todavía hay familias que requieren elementos para enfrentar los días posteriores al terremoto. Parte de la población permanece a la intemperie y, entre las necesidades reportadas, aparecen colchonetas, cobijas, carpas y alimentos.Desde Pereira, las rutas vuelven a separarse. Diez toneladas seguirán hacia el Chocó, mientras el resto de las 25 toneladas transportadas desde Bogotá continuará hacia comunidades del Valle del Cauca y Quindío. La distribución obliga a que la carga cambie de vehículos y de manos conforme avanza hacia los puntos establecidos.Los soldados que la movilizaron en Bogotá no serán necesariamente quienes la entreguen en los municipios. En Pereira ocurrió lo mismo: cerca de 40 uniformados participaron durante una hora en una cadena que representa apenas uno de los tramos de la operación. Después del transbordo, los camiones retomaron la ruta con alimentos, cobijas y colchonetas destinados a las familias que esperan las ayudas tras el terremoto.Redacción Justiciajusticia@eltiempo.com Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.