Contenido automatizadoHistorias virales. Foto: Redes sociales.PERIODISTA20.08.2026 09:59 Actualizado: 20.08.2026 09:59 20.08.2026 09:59 Actualizado: 20.08.2026 09:59
Agustina Coronel rescató en septiembre, en el barrio de Belgrano, Argentina, a una paloma adulta que permanecía inmóvil.El ave, luego llamada Venti, tenía un ala fracturada, desnutrición severa y signos neurológicos provocados por paramixovirus tipo 1. Durante su recuperación necesitó alimentación asistida y cuidados permanentes, mientras Gaia, una de las gatas de la casa, comenzó a acompañarla bajo supervisión.El rescate ocurrió cuando Coronel regresaba a su casa y observó al ave acurrucada, con las plumas infladas, los ojos entrecerrados y el cuello torcido. “Me acerqué y ni siquiera reaccionó”, recordó. Ante su estado, consiguió una caja en un comercio cercano y la trasladó para que recibiera atención. LEA TAMBIÉN Venti tenía un ala fracturada y signos neurológicosLa primera evaluación determinó que se trataba de un macho adulto de paloma urbana con una fractura en un ala, desnutrición severa y alteraciones neurológicas. Después de colocarle un vendaje, el animal fue bautizado como Vento, aunque comenzó a ser llamado Venti.Durante los primeros días necesitó calor constante y alimentación mediante jeringa porque la debilidad y la inclinación de su cabeza le impedían comer sin asistencia. Al no mostrar una evolución favorable después de tres días, fue evaluado por la médica veterinaria Rosana Mattiello, especialista en aves.El ave, luego llamada Venti, tenía un ala fracturada, desnutrición severa y signos neurológicos. Foto:Redes sociales.La veterinaria diagnosticó paramixovirus tipo 1, una enfermedad vírica que afecta el sistema nervioso de las palomas y puede provocar desorientación, temblores y problemas de coordinación“Va a requerir asistencia para comer durante meses —quizás de por vida—. Sumado a la fractura de su ala izquierda, la posibilidad de volver a volar y ser liberado es prácticamente nula”, explicó la especialista, según relató Coronel. LEA TAMBIÉN La compañía de Gaia durante la recuperación de VentiPara reducir el estrés asociado con la alimentación, los cuidados continuaron mediante una sonda que permitía suministrarle nutrientes, vitaminas y medicamentos dos o tres veces por día. En ese período apareció una compañía habitual: Gaia, una de las gatas que vivía en la casa.“Gaia, una de las gatas de mi casa, lo acompañaba siempre. Yo se lo permitía porque ella era muy delicada con él, le ronroneaba y se acostaba al lado”, contó Coronel. Según explicó, los encuentros entre ambos animales se realizaron siempre bajo su supervisión.Una amistad inesperada. Foto:Redes sociales.Aunque tenía permanentemente recipientes con agua y una mezcla seca de cereales, legumbres y semillas, Venti tardó aproximadamente medio año en recuperar parte de su autonomía. El cambio comenzó cuando Coronel lo encontró intentando beber agua por su cuenta.“Un día, cuando lo estaba por medicar, lo encontré intentando tomar agua”, relató. A partir de esa señal, colocó en otro recipiente la papilla que utilizaba para alimentarlo, pero con una consistencia más líquida. Venti consiguió ingerirla sin asistencia y comenzó progresivamente a comer solo.Venti, una paloma urbana rescatada Foto:Redes sociales.Cómo vive Venti cuatro años después de su rescateCuatro años después del rescate, Venti se alimenta por su cuenta, se acicala, toma sol y canta. Las secuelas de la enfermedad y la fractura todavía le impiden regresar a la naturaleza, aunque puede aletear y despegar algunos centímetros del suelo.Logró recuperarse. Foto:Redes sociales.Clara Correa, fundadora de la Asociación Civil de Ayuda a las Aves Pájaros Caídos, señaló que la paloma urbana, Columba livia, es una especie sensible y de personalidad fuerte. La organización brinda orientación ante casos de aves heridas o enfermas y también sobre alimentación, cuidados y eventual reinserción en su hábitat. LEA TAMBIÉN Para Coronel, la evolución de Venti modificó las expectativas iniciales sobre su estado. “Con su ternura y su resiliencia, me enseña todos los días que nunca es demasiado tarde para intentarlo, y que sobre todo, siempre vale la pena involucrarse”, afirmó.La Nación (Argentina) / GDA. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







