20 de agosto, 2026 - 09h00Esta semana apareció una nueva candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. Se trata de una propuesta del reino de Tonga, un diminuto archipiélago de la Polinesia, que suma un nombre adicional al de otras siete personas con esa aspiración, cinco de ellas propuestas por países de América Latina y el Caribe, y dos por África. Cuatro candidaturas, dos latinoamericanas, una africana y una polinésica, no son respaldadas por los Gobiernos de sus países de origen. La multiplicación de opciones en ese organismo es inédita y da cuenta del momento de dispersión política que caracteriza y debilita al organismo multilateral más importante del mundo.Las instituciones de carácter global vigentes son el resultado del escenario creado al final de la Segunda Guerra Mundial, 1945. El mundo de ese entonces no se parece al actual. China, por ejemplo, que es la economía en crecimiento más vigorosa del planeta en términos industriales y tecnológicos, en ese entonces era un territorio devastado, uno de los países más pobres del globo cuyo principal problema era combatir el hambre. Una de las dos superpotencias de ese tiempo, la Unión Soviética ya no existe, y en su lugar aparece Rusia que trata de posicionarse nuevamente agitando el fantasma de su potencial bélico. Los Estados Unidos han perdido la influencia económica y política del siglo XX, y ahora recurren a medidas proteccionistas contra sus aliados que hacen recordar a las reformas del imperio español contra el comercio de sus colonias, las que terminaron provocando las independencias americanas.Las instituciones multilaterales del presente fueron creadas para producir gobernabilidad en el pasado, pero no tienen la capacidad de antes porque el mundo ha cambiado. Los miembros con veto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no incluyen a África, a América Latina ni a la India. Hay cuatro países con capacidad militar nuclear no representados, y de las diez principales economías del mundo solo cinco integran el club de decisiones políticas más importante del planeta.Los conflictos más importantes y sangrientos del presente no están siendo procesados por organismos multilaterales. Rusia invadió a Ucrania sin pasar por ningún organismo internacional, ni explicar su acción en ningún escenario formal. Israel devastó, en lógica denunciada como genocida por muchos estados, la Franja de Gaza a pesar de múltiples resoluciones de la ONU. Los Estados Unidos bombardean Irán sin comunicarlo siquiera a sus aliados de la OTAN; y las guerras civiles en Sudán, Somalia y el Congo no tienen participación multilateral eficiente para solucionarlas.La multiplicación de candidaturas en la ONU, al igual que aquellas en los países y ciudades donde decenas de postulantes aspiran a cargos singulares, en lugar de expresar la fortaleza de la organización, banaliza la designación y da cuenta de la importancia decreciente del multilateralismo contemporáneo. Ello se evidencia en el inusual proceso de elección para la Secretaría General de la entidad que fue creada con el propósito central de evitar los conflictos y promover el desarrollo del mundo. (O)