Raquel D�azActualizado Jueves,

agosto

11:08Europa vuelve a atravesar un verano marcado por los grandes incendios forestales. Hasta el 12 de agosto de 2026 han ardido alrededor de 550.000 hect�reas en la Uni�n Europea, seg�n el Sistema Europeo de Informaci�n sobre Incendios Forestales (EFFIS). Es aproximadamente dos veces y media la media registrada durante las dos �ltimas d�cadas para este momento del a�o.Las im�genes que llegan desde Espa�a, Francia o Grecia ofrecen una muestra especialmente visible del problema, pero el futuro podr�a resultar todav�a m�s complicado. Un nuevo estudio publicado en Global Change Biology concluye que la superficie quemada cada a�o en Europa podr�a aumentar un 39% a finales de siglo incluso en un escenario de bajas emisiones.Si las emisiones contin�an siendo elevadas, el salto ser�a mucho mayor: alrededor de un 192%, pr�cticamente tres veces la superficie afectada respecto al periodo utilizado como referencia. Los investigadores advierten adem�s de que el riesgo no crecer� �nicamente alrededor del Mediterr�neo, sino tambi�n en territorios europeos que hasta ahora han sufrido muchos menos incendios.Lo cierto es que no se trata de una predicci�n de cu�ntas hect�reas arder�n exactamente en 2080 o 2090. En concreto, los investigadores han utilizado modelos para explorar c�mo responder�an los incendios a diferentes futuros clim�ticos, comparando el promedio anual proyectado para 2070-2100 con un periodo de referencia comprendido entre 2000 y 2030.Detr�s de este incremento est� una combinaci�n particularmente peligrosa para cualquier bosque: temperaturas m�s altas, vegetaci�n m�s seca y episodios de viento capaces de acelerar las llamas. Maik Billing, investigador del Instituto de Potsdam para la Investigaci�n del Impacto Clim�tico y autor principal del trabajo, se�ala que el calentamiento est� intensificando precisamente esas condiciones.Los modelos encuentran aumentos importantes incluso en un escenario en el que el calentamiento global se mantiene en torno a 1,8 �C. Sin embargo, con un aumento aproximado de 3,6 �C, los incendios ganar�an mucha m�s presencia, especialmente alrededor del Mediterr�neo, pero tambi�n en amplias zonas del oeste y el centro de Europa.Ese �ltimo detalle resulta especialmente relevante. El riesgo no crecer�a �nicamente en los territorios acostumbrados a convivir con grandes incendios. El trabajo apunta tambi�n hacia regiones donde hist�ricamente el fuego ha tenido una presencia mucho menor y donde los ecosistemas, las infraestructuras y los servicios de emergencia podr�an encontrarse ante condiciones nuevas.Una mala combinaci�nPero el clima es solamente una parte de la ecuaci�n. "Reducir el problema de los incendios a un asunto meramente clim�tico es tan absurda como ignorar la realidad forestal", se�ala V�ctor Resco de Dios, profesor de Ingenier�a Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio, en declaraciones recogidas por Science Media Centre Espa�a.El investigador recuerda que el fuego depende de la interacci�n entre las condiciones meteorol�gicas y el combustible disponible, es decir, la vegetaci�n capaz de arder y permitir que las llamas avancen por el territorio.La transformaci�n del territorio europeo durante el �ltimo siglo tambi�n ayuda a entender el problema. La desaparici�n de determinados usos agr�colas y ganaderos, el abandono de algunas zonas rurales o la expansi�n de masas forestales pueden favorecer la acumulaci�n de vegetaci�n. Cuando ese combustible coincide con sequ�as intensas, temperaturas elevadas y viento, el incendio puede alcanzar una intensidad mucho mayor. Precisamente por eso el estudio introduce un segundo elemento capaz de cambiar notablemente el resultado: las acciones que Europa lleve a cabo para prepararse.Los investigadores modelaron tambi�n los efectos de seguir mejorando la prevenci�n, la detecci�n y la extinci�n. Sus c�lculos muestran que una gesti�n m�s eficaz podr�a reducir considerablemente la superficie que terminar�a ardiendo respecto a un futuro en el que esas capacidades no avanzasen al mismo ritmo que el peligro.En el escenario de aproximadamente 1,8 �C de calentamiento, esas actuaciones podr�an reducir el �rea quemada hasta un 92% respecto al nivel que producir�an las nuevas condiciones de riesgo. Con alrededor de 3,6 �C, el efecto seguir�a siendo muy importante, aunque descender�a hasta aproximadamente el 72%.Eso incluye desde una mejor gesti�n de la vegetaci�n hasta formaci�n de brigadas, equipos adecuados, coordinaci�n, prevenci�n y sistemas capaces de detectar r�pidamente un incendio antes de que alcance dimensiones dif�ciles de contener. Aunque existe, sin embargo, una inc�gnita decisiva: hasta d�nde pueden llegar esos sistemas cuando las condiciones meteorol�gicas se vuelven extremas.Los propios autores reconocen que sus estimaciones sobre la eficacia de la gesti�n podr�an resultar optimistas en un planeta considerablemente m�s caliente. Un incendio alimentado simult�neamente por altas temperaturas, vegetaci�n extremadamente seca y viento puede alcanzar intensidades frente a las que incluso unos servicios de emergencia bien preparados tengan un margen de actuaci�n reducido. Por lo que una parte importante del peligro futuro puede mitigarse actuando sobre el territorio, pero no puede eliminarse por completo.El mensaje que dejan los modelos no es, por tanto, que Europa est� condenada a triplicar su superficie quemada. Sino que la diferencia entre unos escenarios y otros depende tanto de cu�nto se caliente el planeta como de la capacidad de adaptar los paisajes y los sistemas de prevenci�n al nuevo riesgo.Esto convierte los incendios del futuro en algo m�s complejo que una cuesti�n de apagar llamas. El verdadero desaf�o empieza mucho antes de que aparezca la primera columna de humo.