Un estadio capaz de reunir a 8.000 espectadores llegó siglos después de aquel entierro, pero el gusto de Aspendos por la competición tenía raíces bastante más antiguas y ahora acompaña una sospecha con bastante tirón arqueológico.
La ciudad también contó con un gran gimnasio griego, de modo que la posibilidad de haber encontrado la tumba de un atleta no desentona en un lugar donde la lucha tuvo un gran espacio en la vida pública, aunque todavía falte demostrar que aquel hombre combatió profesionalmente.
La iconografía monetaria relaciona la ciudad con los luchadores
Las excavaciones en la Necrópolis Oriental de Aspendos sacaron a la luz una tumba de losas en forma de cofre datada entre 475 y 300 a.C., con un esqueleto y varios objetos funerarios en su interior. El Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía plantea que el fallecido pudo estar relacionado con el deporte y quizá haber sido luchador. La sepultura corresponde al periodo clásico de esta antigua ciudad del suroeste de Turquía.
Varias monedas de plata encontradas junto al cuerpo alimentan esa hipótesis porque Aspendos acuñó durante más de un siglo estáteros decorados con dos luchadores desnudos en pleno combate. Entre las piernas de las figuras suelen aparecer las letras griegas delta y alfa, mientras el reverso muestra a un hondero. Un catálogo elaborado en 1888 por el Departamento de Monedas y Medallas del Museo Británico relacionó esa figura con los soldados por los que Aspendos fue conocida en la antigüedad.









