0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl príncipe Enrique vuelve a casa tras seis años de autoexilio en Estados Unidos. El llamado Megxit llega a su fin. Se acabó el sueño americano en Montecito aislado de la maliciosa prensa británica y las rígidas normas de Buckingham. Sin previo aviso. El hijo pequeño del rey Carlos III y su esposa, Meghan Markle, han decidido regresar junto a sus hijos para estar más cerca del monarca, según dicen. Ahora bien, a nadie se le escapa que la tan ansiada independencia no les ha salido como esperaban.Sí hubo golpe de efecto. Sobre todo a partir de la incendiaria entrevista con Oprah Winfrey en 2021, cuando Meghan aseguró que sufrió racismo durante su estancia en el Reino Unido, especialmente de un miembro de la familia real que especuló sobre el color de piel de su futuro hijo. Fue la punta del iceberg. Luego llegaría la serie documental de Netflix Harry y Meghan y las explosivas memorias del príncipe Enrique, En la sombra, aireando la ropa sucia como quien comenta el pie que calza.Foto del compromiso de los duques de Sussex GTRESEl duque de Sussex ha hecho méritos para que los miembros de la familia real no le reciban con una fiesta de bienvenida. Especialmente su hermano y su cuñada, blanco de sus agravios. Como su padre. Pero ya sabemos que los padres suelen estar dispuestos a perdonar. Este no será, seguramente, el caso de Guillermo. Y aquí está la primera gran duda: qué relación mantendrá con su hermano tras todo lo dicho y la brecha que se ha abierto entre ellos. Los príncipes de Gales, que han atravesado su propio calvario con el cáncer de Kate Middleton, ya no son los mismos que eran y están enfocados en su papel de herederos y de padres de otro futuro rey y sus hermanos. La opinión pública británica parece estar hoy mayoritariamente de su parte. Especialmente de Catalina, convertida en la joya de la corona británica.Lo que sí parece claro es que los duques de Sussex seguirán siendo “miembros no activos” de la familia real con todo lo que ello implica. Es decir, ni tratamiento de Alteza Real ni seguridad financiada por los contribuyentes británicos. Aquí radica otra de las incógnitas y más teniendo en cuenta que la falta de seguridad era la principal razón por la que Meghan y los niños se mantenían alejados del Reino Unido: qué seguridad tendrá ahora la familia y quién la pagará.Con la polémica de las viviendas reales y alquileres irrisorios todavía vigente, sí ha trascendido que los duques se instalarán en una residencia privada a las afueras de Londres. Mantendrán, eso sí, una casa de vacaciones en Portugal y su hogar en Montecito. Por si acaso. Porque tampoco han asegurado que esta decisión, tomada a principios de mes tras la visita a Carlos III, no sea irreversible. Y con ellos, nunca se sabe.El rey Carlos III con sus hijos y nueras Otras FuentesDe momento, los niños ya están escolarizados en Inglaterra. La pareja ahora quiere que pasen más tiempo con la familia, especialmente con los primos, algo bastante inviable si hablamos de los tres hijos de los príncipes de Gales. A ver cómo el ingenioso Enrique se las arregla para poner fin a la guerra que abrió con su hermano. Solo hace falta releer su libro para darse cuenta de que lo tendrá complicado sin un acto de generosidad por parte del heredero a la Corona y su mujer.Y otra cuestión: ¿De qué vivirán los duques de Sussex? ¿A qué dedicarán su tiempo no libre? Las malas voces especulan que el regreso de la pareja no responde tanto a su voluntad de permanecer cerca del monarca, enfermo de cáncer. De hecho, hace dos años y medio que trascendió el diagnóstico de Carlos III. Si no, al agotamiento de su credibilidad en Estados Unidos. Su contrato con Netflix se encuentra en horas bajas tras producciones fallidas, Spotify liquidó su relación y la élite de Hollywood cada vez ríe menos sus gracias. Enrique y Meghan con sus hijos REDACCIÓN / Otras FuentesOtra incógnita será ver cómo los acogen los británicos. Según las últimas encuestas, la popularidad del príncipe Enrique sigue a la baja a pesar de haber sido uno de los miembros más queridos de los Windsor. Para los súbditos, el problema no ha sido tanto su partida a Estados Unidos, sino que abandonara las funciones reales y, especialmente, esos comentarios que ha ido lanzando sobre la familia real. La valoración de Meghan todavía es peor. Prácticos como son, muchos británicos parece que lo tienen claro: si quieres una vida privada, deja de contar cosas privadas. A ver si los Sussex han aprendido la lección.Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como 'Florencia a través de sus personajes' o 'La llegenda del Carreró'