Comprar un teléfono usado puede derivar en una estafa, la adquisición de un equipo robado o, en el peor de los casos, exponerse a riesgos de extorsión. Según explicó un especialista en seguridad digital durante una entrevista, la recomendación principal es evitar los entornos sin control de identidad del vendedor y no entregar dinero hasta comprobar que el dispositivo funciona y no tiene bloqueos. El especialista advirtió que la informalidad en estas transacciones abre la puerta a delitos que afectan al comprador más allá de la simple pérdida económica.El foco de la advertencia recae también sobre la venta irregular de chips y líneas telefónicas, práctica que según el experto está directamente asociada al funcionamiento de redes de extorsión en distintas ciudades. El extorsionador, explicó, busca siempre un teléfono que no figure a su nombre, lo que le permite cobrar cupos, enviar amenazas y coordinar acciones sin ser detectado por las autoridades.PUBLICIDADLa primera recomendación para quienes consideran adquirir un equipo de segunda mano es priorizar marketplaces que ofrecen protección al comprador, donde la plataforma exige la identificación del vendedor y puede intervenir en caso de inconvenientes. Según el especialista, en estos entornos, si surge un reclamo, la tienda puede exigir una respuesta al vendedor, lo que reduce las posibilidades de fraude.Dos personas realizan una compraventa de celulares usados y chips telefónicos en una mesa improvisada en la vía pública, que indica una transacción informal y riesgosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)La diferencia entre realizar la operación en un entorno con respaldo y hacerlo a través de canales informales es total. El experto señaló que, en plataformas como Facebook Marketplace, no existe ningún tipo de control sobre la identidad de quien vende. “Puede ocurrir que el comprador deposite un adelanto, reciba un equipo averiado y no vuelva a saber del vendedor porque elimina rápidamente la cuenta”, describió. En estos espacios, la experiencia de los usuarios varía de forma radical: algunos logran completar la compra sin problemas, mientras otros terminan perdiendo dinero y sin posibilidad de reclamo.PUBLICIDADAntes de cerrar la compra, el paso inicial recomendado es confirmar que el dispositivo realmente pertenece al vendedor y no se encuentra reportado como robado o inmerso en un esquema de estafa. Solicitar el IMEI y comprobar la identidad del equipo permite despejar dudas antes del encuentro presencial. Verificar el funcionamiento del aparato es el segundo control fundamental. El comprador debe asegurarse de que el teléfono encienda, esté desbloqueado y permita acceder a todas las funciones del sistema operativo.Una señal relevante es la posibilidad de navegar sin restricciones por las ventanas de configuración del sistema: si estas aparecen normalmente, el equipo no presenta bloqueos. El especialista insistió en que no debe entregarse dinero antes de confirmar estos aspectos, para reducir los riesgos de fraude.PUBLICIDADUn teléfono celular, un chip SIM y un fajo de billetes de cien dólares atados con una banda elástica sobre una mesa áspera, señalan una transacción. (Imagen Ilustrativa Infobae)La seguridad personal es otro de los puntos destacados por el especialista. Recomienda que el intercambio se realice en lugares públicos, preferentemente cercanos a una comisaría o espacio con presencia policial. “Nunca se debe dar la dirección del domicilio, porque eso puede abrir la puerta a episodios de extorsión posteriores”, subrayó. El especialista relacionó este tipo de descuidos al incremento de hechos delictivos que van más allá de la estafa económica.El experto aconsejó además desconfiar de los precios excesivamente bajos. Su regla es directa: “Si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, probablemente no lo sea”. Ese tipo de publicaciones suelen apelar a la urgencia del comprador, presionando para que entregue un adelanto con frases como “si no pagas ahora, vendo a otro”, estrategia que lleva a omitir verificaciones básicas y a perder dinero.PUBLICIDADLa presión psicológica es una herramienta habitual en este tipo de fraudes. El especialista describió que muchos compradores, ante el temor de perder la oportunidad, aceleran la transacción y omiten pasos clave como la revisión presencial, lo que puede derivar en la adquisición de equipos robados o defectuosos.Una comparación visual muestra la diferencia entre la compraventa de teléfonos móviles en un mercado callejero informal y una transacción segura a través de una plataforma digital en línea. (Imagen Ilustrativa Infobae)El fenómeno de la venta informal de chips y líneas telefónicas fue vinculado por el especialista al crecimiento de las redes de extorsión. Según su explicación, los extorsionadores utilizan dispositivos y líneas no registradas a su nombre para ejecutar diversas acciones delictivas, desde el cobro de cupos hasta amenazas y coordinación de ataques. El acceso a estas herramientas es, para los delincuentes, el primer eslabón de la cadena delictiva.PUBLICIDADEl especialista mencionó que existe un plan denominado escudo, actualmente en desarrollo en áreas de inteligencia militar, que busca frenar la extorsión a mediano plazo. Sin embargo, criticó que mientras se debaten soluciones estructurales, no se abordan medidas inmediatas como el control efectivo sobre la venta de chips en la vía pública.Para ilustrar la persistencia del problema, el experto relató que junto con una asociación adquirieron chips en la vía pública el mes pasado. La práctica, a pesar de estar prohibida, continúa sin mayores controles. Según el especialista, el marco legal ya existe y la conducta está tipificada penalmente, por lo que corresponde a las autoridades prohibir, fiscalizar y sancionar la venta ambulante de líneas.PUBLICIDADUna familia de cuatro miembros utiliza sus propios dispositivos electrónicos como tabletas y teléfonos celulares en la sala de estar de su casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)La legislación vigente prohíbe la comercialización informal de chips telefónicos, pero su cumplimiento todavía enfrenta desafíos en la práctica. El especialista enfatizó que el Estado ya dispone de instrumentos jurídicos suficientes para actuar. Subrayó la necesidad de intensificar los controles y sancionar a quienes incumplan la normativa, para cortar el acceso de las redes de extorsión a estos recursos.“Eliminar la venta irregular de chips es una forma directa de quitarle herramientas a los delincuentes antes de que el problema escale a hechos violentos”, afirmó. La falta de controles efectivos sobre este mercado informal permite que los extorsionadores actúen con mayor libertad y dificulta el trabajo de las fuerzas de seguridad.PUBLICIDADVenta de celulares en la calle también es un peligro para la seguridad de los ciudadanos.