La Sierra de Neila, en la provincia de Burgos, cobija un paraje de gran belleza donde el agua y la piedra han esculpido un escenario que parece detenido en el tiempo. Se trata del Sendero de las Calderas, una espectacular ruta de montaña que discurre por un profundo cañón rocoso esculpido a lo largo de milenios. Este entorno natural, muy próximo al famoso conjunto de lagunas de origen glaciar de la comarca, ofrece al visitante un recorrido inigualable repleto de formaciones singulares que desafían la gravedad y cautivan los sentidos de los senderistas más audaces.
El punto de partida de esta aventura se localiza en el último aparcamiento de las Lagunas de Neila, un espacio protegido de gran valor. Desde allí se inicia la marcha bordeando las aguas de la Laguna Larga y la mítica Laguna Negra, cuyas leyendas e historias locales envuelven el lugar en un aura de misterio constante. Los excursionistas deben ascender por una estrecha senda hacia la parte superior del circo glaciar, donde se alcanza un mirador natural que regala unas vistas panorámicas espectaculares antes de adentrarse en la vertiente agreste que conduce al desfiladero oculto.
La orientación en esta fase inicial no resulta sencilla, ya que la vereda apenas se encuentra señalizada y tiende a desdibujarse entre los riscos. Para guiar sus pasos de forma segura, los montañeros deben prestar mucha atención a los pequeños hitos de piedra dispersos que jalonan el descenso. Siguiendo el curso del humilde arroyo Palazuelo, el terreno se transforma de manera radical, dando paso a un lecho incómodo cubierto por una gran cantidad de piedras sueltas y flanqueado por gigantescas masas cuarcíticas que anuncian la inminente llegada.








