Todo comenzó el 13 de enero de 1888, cuando 33 científicos se reunieron en Washington D. C. para crear una organización dedicada a la divulgación del conocimiento geográfico. Meses después lanzaron la popular revista, que con el tiempo se volvería mundialmente famosa, y comenzaron a transformarse en los grandes narradores del planeta.
El icónico marco amarillo se convirtió en un emblema: una ventana para descubrir nuevas especies, territorios recónditos y las historias de exploradores e investigadores que dejaron su huella. Ese mismo marco amarillo recibe hoy a los visitantes en el patio de entrada del Museo de la Exploración de National Geographic, recientemente inaugurado frente al edificio de la National Geographic Society.
Un hall imponente realizado por el estudio Hickok Cole. El aprovechamiento de luz solar es parte fundamental
del edificio. (Credit Joy Asico-Smith_National Geographic)
La idea central de este espacio es permitir que el público conozca cómo trabajan científicos, fotógrafos, conservacionistas, educadores y narradores, y de qué manera sus investigaciones buscan comprender y proteger el planeta. Y, sin dudas, lo consiguieron.








