Ser jueza y víctima del lawfare es una de las coincidencias más hilarantes que puede escribir el destino. Ningún cirujano piensa en el quirófano que le van a extirpar la pierna equivocada. A Victoria Rosell (Murcia, 1968) un juez armado de bulos y prevaricadoras intenciones la obligó a apartarse temporalmente de la carrera política en 2016, cuando era diputada por Canarias en el Congreso dentro de las listas de Podemos. Aquel juez, Salvador Alba, fue condenado a seis años y seis meses de prisión y apartado de la magistratura. Rosell recuperó su acta de diputada y ejerció de delegada del Gobierno contra la Violencia de Género en la legislatura en la que el socialista Pedro Sánchez al fin pudo dormir tranquilo junto a Pablo Iglesias en un gobierno de coalición con Podemos (2019-2023). Hoy no ocupa ningún cargo político, lo que no significa que se haya apartado de la cosa. Desde enero, es titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 4 de Las Palmas de Gran Canaria.PublicidadPerdona la primera pregunta. Con la que está cayendo, es inevitable hacerla. ¿Sois los jueces gente normal?Bueno, creo que, lamentablemente, nos parecemos poco a la sociedad a la que debemos servir. Y eso es un problema. Todas las instituciones están más cerca de la sociedad que lo que está demostrando el poder judicial.¿Es más duro ser juez en un juzgado de instrucción o ser juzgada como cargo político, con toda la prensa, las miradas de los vecinos, etcétera…, como te sucedió a ti?Muchísimo más duro ser juzgada o ser, bueno, antes que juzgada ser investigada. Muchísimo más. El juicio social está siempre ahí. Y no es justo. Y, además, si colabora la derecha mediática y política, la extraparlamentaria además de la parlamentaria, hay desproporción de fuerzas y sientes mucha indefensión. Mucho trauma. El trauma nace fundamentalmente de la indefensión. Eso les pasa a muchas víctimas del lawfare. Yo he estado en los tres poderes, en el ejecutivo (en un tercer lugar), en el legislativo y en el judicial. Y nunca he tenido tanto poder como siendo jueza de instrucción.Quizá, como jueza, ese dolor lo pudiste infligir tú misma en algún momento, ¿no?Yo creo que nunca he abusado de mi poder. Pero sí recuerdo tener tics más autoritarios, igual que la mayoría de mis compañeros y compañeras, al inicio de la carrera. Apruebas las oposiciones y vas al primer destino con 26 años, a una localidad pequeña donde eres una fuerza viva, como se decía antes. No tienes compañeros de tribunal, eres un órgano unipersonal. Ahí sí tengo la percepción de haber quizá dictado algunas decisiones un poco a la defensiva.Vaya confesión. Se lo he preguntado muchas veces a mucha gente de Podemos y nadie me ha dado una respuesta satisfactoria. ¿Por qué cuando estuvisteis en el gobierno de coalición no conseguisteis derogar la ley mordaza? Y no te dejo que le eches la culpa a Pedro Sánchez, que ya bastante tiene el pobrecito con la que le está cayendo. Con lo suyo.Se echaron muchos pulsos bastante duros en ese gobierno de coalición. Los grupos parlamentarios y el propio PSOE nos intentaron ridiculizar, primero en prensa, diciendo que era una ley que no se podía derogar, que había que sustituirla por otra cosa. Que es como…, en serio, o sea, por supuesto... Pero sí que se avinieron a derogar los aspectos más lesivos. Se quedaron ahí, en el barniz o en los límites mínimos que impuso el Tribunal Constitucional. Fue uno de los fracasos, pero por debilidad de fuerzas, por una cuestión matemática. No teníamos fuerza suficiente.PublicidadEs que eso de ir a las urnas para hacer la revolución y luego enfrentarse a la realidad tiene que ser la hostia de duro.Cada uno sufrimos personalmente, y también colectivamente, un golpe muy disuasorio que nos hizo mucha mella. No se ha profundizado suficientemente en que nos encontramos con El Poder. No éramos ingenuos. No todo el poder es el poder democrático elegido en las urnas. Desde fuera parece que manda más y, realmente, no es así. Tanto el poder económico como el mediático apoyan a algunos partidos, con lo cual esos partidos no tienen que enfrentarse a ellos.Siempre se habla de la estrategia de la derecha para dejar que lo público pierda capacidades, que deje de funcionar y privatizarlo. ¿Para cuándo la privatización del sistema judicial español? ¿Se pondrá en alquiler pronto un juez Repeinado, bueno, bonito y barato?No sé si permitir que la justicia deje de funcionar tiene algo que ver con esta estrategia, que ya hemos visto en la sanidad y en la educación públicas. Siempre se ha dicho una frase que, en realidad, es bastante cruel: el derecho penal es el civil de los pobres. En principio, con la ineficiencia del sistema judicial se está promoviendo que quien se lo pueda permitir llegue a acuerdos extrajudiciales.Pero, ¿se puede privatizar algún día? O sea, yo hacía la pregunta de broma, pero, coño, me has contestado y me has dejado un poco inquieto.Es que a mí sí me preocupa. A mí sí me preocupa porque estamos rodeados de países... La gente tiene mucho en mente la imagen del sistema judicial americano. De hecho, todos los jueces españoles hemos tenido algún testigo que se ha acogido a la quinta enmienda. ¡Eso es la Constitución americana, señor! Lo que no te cuentan las películas es que ese sistema se sostiene solo por quien tiene dinero. Aquí hay una investigación pública y allí te tienes que pagar un detective, un criminólogo, una prueba pericial, una prueba de ADN hasta para una violación o para un asesinato... Y, por supuesto, el abogado. Hay abogados allí que no te dan los buenos días sin que les pagues mil dólares. Entonces, realmente, creo que la ineficiencia sí podría conducir a que los grandes despachos arreglen las cosas de otra manera. Pero esto nunca funcionará para las personas que están en una situación de subordinación o discriminación.PublicidadNuestras derechas siempre se muestran increíblemente respetuosas con las leyes. De boquilla, ¿no? Hablan de defender las leyes, de que las leyes tal, las leyes cual, la sacrosantidad de las leyes... Sin embargo, un presidente como Mariano Rajoy osó decir en público, y con una sonrisa irónica, que él no iba a destinar ni un solo euro a cumplir la ley de memoria democrática. ¿Cómo lo ves?Y así lo hizo. Y se han muerto los hijos y los nietos de aquellos demócratas que deberían estar reconocidos en todas las plazas de este país. Y están sin excavar las cunetas y las fosas comunes. Es tremendo lo que pueden permitirse con la excusa de un chascarrillo, como el último racista de Mariano Rajoy [la selección de fútbol francesa "tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses", escribió el ex presidente en El Debate refiriéndose al color negro de la piel de tantos jugadores galos]. No es ningún chascarrillo. Crean opinión pública e incitan mucha tolerancia para la juventud con sus posturas antidemocráticas, racistas o machistas.Un día dijiste que para acceder a cargos de importancia en la judicatura es necesario acercarse al poder político. ¿Nuestra justicia está en manos de trileros que responden a intereses creados en una cadena de favores? Porque, si es así, yo casi prefiero que, si se me juzga por algún delito, me condenéis a cara o cruz.Generalizar siempre es injusto, pero en este caso más, porque cuando hablamos de esos cargos nos referimos siempre a la cúpula del poder judicial. La inmensa mayoría de los 5.000 jueces y juezas que están en los pueblos, intentan llevar a cabo su trabajo con la mayor decencia y dignidad posible, y aplicar la Constitución y el derecho europeo y la igualdad y todos los principios constitucionales. Y salvar a la gente de contratos abusivos de hipotecas, de cláusulas nulas o de violencias machistas. Sin embargo, tal como está conformada la cúpula, esa mancha de petróleo nos contamina a todos. Pero también nosotros luchamos poco contra eso, en mi opinión.Lucháis poco contra eso. ¿Qué más se podría hacer?Hay cosas que no se ponen en cuestión y son clave. Y son más o menos sencillas. Derogar los aforamientos. Aunque estén en la Constitución. Nos hemos puesto de acuerdo para algunas reformas exprés de la Constitución bastante más dañinas. Derogar los aforamientos supondría que los diputados, senadores y miembros del gobierno no estuvieran en manos de la sala segunda del Tribunal Supremo. La sala segunda del Tribunal Supremo sería un tribunal de casación o de apelación de lo dictado en primera instancia por el Tribunal Superior de Justicia. Si fuera un tribunal de casación, de unificación de doctrina y de garantía de los derechos fundamentales, no tendría ese poder político. Debería ser incompatible. Los políticos están nombrando para los altos tribunales a los magistrados que han de juzgarlos a ellos.Has dicho también que solo la clase privilegiada puede acceder a las plazas para juez. Eso es confesar que eras una niña pija. ¿En tus tiempos también se estilaba pagar a un juez en dinero negro para asegurar el éxito en la oposición a judicatura?No había otro sistema cuando yo empecé. Mi padre se lo podía permitir, porque era ingeniero de caminos. Aunque tan honrado que solo tenía un piso cuando murió. Mi padre me dijo que había peleado con electricistas y fontaneros para pagar con factura, y que el primer dinero negro que había tenido que pagar había sido a mi preparador de oposiciones.No pregunto más sobre esto.No había otra manera de preparar, hasta que surgieron los primeros centros públicos. Hubo uno promovido en Granada y el Centre de Estudis Jurídics de Catalunya pero, desde luego, en el año 90, no había ninguna otra alternativa.Fuiste jueza de garantías en un centro de internamiento de extranjeros. ¿Dónde fue, en qué años? Eso tiene que marcarte, ¿no? Es un entorno bastante inhumano.Fue duro. Sacaron la ley de extranjería. Se reformó en 2009 con esta figura del juez de garantías y dijeron que la echarían a sorteo entre los juzgados de instrucción, salvo que hubiera personas voluntarias. Fui la única voluntaria de toda España, creo. Era un agujero negro del derecho. No había nada que rigiera ahí. No era una cuestión de policías individuales encargados de la custodia, que además para ellos era un destino forzoso. Ningún policía quería acabar custodiando africanos y sudamericanos amenazados de expulsión administrativa en un patio. En el caso del CIE de Las Palmas, sin siquiera una protección bajo el sol. Allí yo puse algunas de las resoluciones que, por poca importancia que tengan para mucha gente, son de las que estoy más orgullosa. En cuestión de derechos había tan poco que quedaba muchísimo que hacer. Yo hacía visitas al menos una vez al mes, y siempre que hubiera una nueva remesa de personas internadas. Las mujeres me dijeron que tenían que pedir las compresas de una en una cada vez que las necesitaban. Esto, a un personal policial íntegramente masculino. Les daba mucha vergüenza. Muchas, por razones culturales. Pero también a mujeres de cualquier cultura. Era denigrante. Yo puse una resolución diciendo que les tenían que dar un paquete al llegar. Previamente, hablé con el director hombre, el jefe de material hombre, mi auxiliar judicial hombre, mi secretario judicial hombre, y había alguien de una ONG que en ese caso también era un hombre. Y les dije; "¿No les parece un trato, no voy a decir inhumano, pero sí degradante, tener que pedir compresas de una en una o justificar que necesitas una compresa?". Y un cargo importante me miró muy serio y me dijo con toda franqueza: "Pero usted no es lo mismo". Les parecía que para mí era un trato degradante, pero no para aquellas mujeres.¿Cuáles fueron los bulos más divertidos que han vertido o escrito sobre ti? Alguno que te hiciera reír.Alguien escribió en no me acuerdo qué periódico que yo era una niña mala en el colegio. Y yo era tímida hasta extremos insospechados, delegada de clase, superorganizadora de todo tipo de actividades, o sea, era una niña buenísima. Daba clase de gimnasia cuando faltaba la profesora, porque era muy buena gimnasta. Era un poco de película de nuestra época. Pues no sé por qué, supongo que a OK Diario o algunos de estos, le dio por contar que yo era una niña mala y que había maltratado a la entonces ministra del PP de Agricultura, Isabel García Tejerina. No sé de dónde vino ese bulo. Es verdad que fuimos compañeras de clase, pero alguien se imaginó a la roja persiguiendo a la azul intenso, y no tenía nada que ver con la realidad.Publicidad¿Y los bulos que te han hecho daño de verdad?Llegaron a publicar la dirección y la fotografía de mi casa cuando yo había vuelto a la judicatura, después de que dimitiera tras la querella del juez Salvador Alba y del ministro [de Industria con Mariano Rajoy] José Manuel Soria. Con dos niñas de 13 y 15 años, publicaron la foto de mi casa con la excusa de un pleito que había en esa comunidad de vecinos, y que no tenía nada que ver conmigo. Y señalan que vivo ahí. Ese día hubo una pelea, una riña importante con armas blancas en la estación de guaguas de Las Palmas. Me había tocado a mí, había metido en prisión a gente joven y, a la salida del juzgado, había jaleo con las madres, las novias, los padres, los vecinos, los de la pandilla… Y mi casa estaba expuesta. Después, bueno, es que con la ley solo sí es sí yo creo que ganaríamos cualquier concurso de bulos. Entre otras cosas, porque participaron las instituciones. El Consejo General del Poder Judicial aún no ha reconocido que dio cifras falsas de reducciones de condena: en el año 2023 no hubo más de 230 reducciones, sin excarcelaciones, y el CGPJ habló de 1.230. Y se quedó tan a gusto. El bulo que más daño me ha hecho ha sido el de suelta violadores. Los datos del CGPJ eran falsos. Yo encarcelo agresores machistas quizá no todas las semanas, pero sí todos los meses. No es que esté orgullosa de ello, es mi trabajo como jueza. Pero, además, nos difaman quienes apoyan a jueces que redujeron penas sin estar obligados a hacerlo. Realmente ese es el bulo, casi bullying, que nos persigue a unas cuantas compañeras.Esto me viene muy así para preguntarle, señora togada: ¿por qué en los juzgados sale mucho más barato difamar a la gente de izquierdas que difamar a la gente de derechas? Por ejemplo, tras todos los bulos que se soltaron sobre Pablo Iglesias y Podemos, las multas fueron bastante ridículas. Y alteraron un proceso democrático.Tenemos una conversación pendiente de mucha profundidad en esta sociedad, y es sobre el derecho al honor. Es un concepto muy medieval que siempre ha servido de contención a las libertades en conflictos individuales, pero que cada vez son más globales. Hay uno, claramente, de la machosfera o la manosfera, contra el derecho a la verdad de las mujeres. O sea, lo que estamos haciendo con los testimonios de mujeres que no tienen sentencia firme. Nos están atacando. Por ejemplo, ya impusieron una indemnización de 25.000 euros a Irene Montero, que no mencionó a un señor sino a su mujer después de un indulto, diciendo que no había que dejar a los niños en manos de maltratadores. Fue condenada a una cantidad altísima para ella. Ahora hay un par de litigios que considero estratégicos contra Cristina Fallarás, por amparar testimonios de mujeres no avalados aun por una sentencia firme. Hay un conflicto muy serio. Si no hay sentencia, no es verdad. Perdona. ¿Qué periodista puede defender que algo que ha investigado y que no tiene sentencia no es verdad? Pero el monopolio de la verdad es muy importante y hay mucha parte de la judicatura que defiende que lo tenemos nosotros, la verdad judicial, no la verdad material. Yo noté, inmediatamente, en cuanto pisé la política, que mi honor se devaluó de una manera propia a la de un valor bursátil. ¿De verdad pensamos que la familia Iglesias/Montero o cualquier político de izquierdas tiene un derecho al honor muy devaluado frente a los mismos puestos en las derechas? Es de un clasismo tremendo, pero la gente lo tiene absolutamente enraizado. Y la judicatura, lamentablemente, creo que también.Da la impresión de que, en los últimos tiempos, los jueces ya no necesitan recabar pruebas para condenar. Basta con suposiciones, inferencias personales, conjeturas. Dentro de poco en la carrera judicial va a haber especialidades para jueces videntes, jueces pitonisos, jueces oráculos, jueces arúspices…Sí se necesitan pruebas para condenar. Ha habido en nuestra historia reciente nulidades por prejuicios, por inferencias que no eran lógicas, por presunciones... Pero hay dos fallos clarísimos en el sistema actual. Uno es encomendar la investigación de los hechos a la policía. No solo quiere decir que cada vez puedan incluir más valoraciones. Y que estas se copien en los escritos de acusación del ministerio fiscal. Y, al final, en los autos de procedimiento abreviado. Y en las sentencias. Lo estamos viendo con toda claridad. Máxime cuando en este país está todavía pendiente no solo de sentencia sino, también, de limpiar toda la policía política, el banquillo de la Kitchen, UCO, UDEF... Si los altos comisarios hacían esto, no hay ninguna constancia de que hayamos conseguido que desaparezca toda su influencia. Quizá, quienes han estado sometidos a ese sistema, no lo han abandonado de un día para otro. Había que haber tomado medidas muchísimo más drásticas. Otra es la falta de reacción contra resoluciones tan llamativas, que tampoco son chascarrillos, como las del juez Juan Carlos Peinado o las del juez Manuel García-Castellón. Si no se reacciona ante lo más llamativo, eso nos acaba manchando a todos.Publicidad¿Cuál fue el gran error de tu vida?En mi primera cita con mi pareja actual. Yo creo que era 2018. Me dijo de quedar después de Año Nuevo. Aquí, en Canarias, se celebran mucho los Reyes, y yo había comprado para mis hijas de 8 y 6 años un futbolín. Por el tamaño de la caja pensé que venía todo montado. Pues yo no abro aquello hasta el 4 de enero, el día de la primera cita, y me encuentro el tablero verde, cada jugador, cada varilla, cada manguito por su lado. Y le digo que no puedo quedar. Que, esa noche, yo la tengo que dedicar a montar el futbolín. Total que él, muy solícito, se ofrece a ayudarme. Estuvimos toda la noche montando el futbolín, porque cuando ya lo teníamos hecho le dimos la vuelta y vemos que, en vez de un futbolín de un equipo contra otro, era un concierto de Bruce Springsteen. Estaban todos los jugadores mirando al portero. Entonces lo tuvimos que desmontar. Carlos se hizo una herida, una raja en el antebrazo, y sangraba. Estuvimos toda la madrugada y ahí sigue el futbolín.Buena manera de estropear una cita romántica.Yo he regalado todos los viejos juguetes de mis hijas, pero ese futbolín aun lo guardo en casa.