Diego Santilli encendió la maquinaria de negociaciones en los despachos de la Casa Rosada con un objetivo claro: conseguir la musculatura legislativa que el oficialismo necesita con urgencia. En su rol de armador político, el jefe de Gabinete recibió al gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, para destrabar el apoyo a dos de las grandes obsesiones que la administración central tiene en la agenda del Congreso: la eliminación definitiva de las PASO y la modificación de la carta orgánica del Banco Central. Para convencer al mandatario provincial, Santilli tuvo que poner sobre la mesa una garantía de peso que desactiva uno de los mayores temores del sur del país. Pese a que durante las últimas semanas venía sonando con fuerza el rumor de que el Gobierno avanzaría con una poda a los subsidios de gas patagónicos, el funcionario le prometió cara a cara que el régimen de "zonas frías" no se modificará bajo ninguna circunstancia. Esa confirmación fue la llave maestra que aceleró el apretón de manos. El posteo de Figueroa en X A cambio de garantizar la continuidad de ese beneficio tarifario vital para la región, el jefe de Gabinete se aseguró dos adhesiones de oro en el Parlamento. Tras la cumbre, quedó confirmado que la diputada Karina Maureira y la senadora Julieta Corroza levantarán la mano a favor de las iniciativas de Balcarce 50. El argumento que habilitó este respaldo desde la provincia es que la reforma monetaria resulta clave para frenar la inflación y que las primarias representan un gasto evitable.
Santilli consiguió el apoyo de un gobernador clave a cambio de blindar los subsidios patagónicos
El jefe de Gabinete ofició de negociador principal ante el gobernador de Neuquén y logró el respaldo para eliminar las PASO y reformar el Banco Central. Para sellar el acuerdo, desactivó los fuertes rumores de recortes y prometió mantener intacto el régimen de "zonas frías".









