NaufragiosComo veo un mont�n de f�tbol se supone que necesito una alarma, un nuevo seguro para el coche y ponerme peloUn hombre mira su m�vil en un colch�n en el tejado de su casa en La Habana.AFPActualizado Mi�rcoles,

agosto

22:57Audio generado con IAA mi mujer le encanta trolearme la agenda. Llega el 11 de febrero, por ejemplo, y ah� aparece en rojo: �Santo de Lur, sorprenderla con algo maravilloso�. E inmediatamente, el 14 de febrero: �D�a del amor, volver a sorprender a Lur con algo a�n m�s maravilloso�. Y as� todo el rato.Hace tiempo que desist� de convencerla de que los regalos fomentaban el falso mito del amor rom�ntico. No cuela. Y aunque me da mucha pena la gente que no cree en el amor rom�ntico, a mi cuenta corriente le da pena que mi pareja s� crea. O m�s bien le da igual lo que yo crea.Por suerte, ahora las redes nos esp�an. Ya saben, el ordenador y el tel�fono aprenden a qu� cosas le das clic o en cu�les te detienes m�s segundos para luego meterte anuncios sobre eso. Es maravilloso. Abro Instagram y enseguida me sale un anuncio de una l�mpara chul�sima de Star Wars, de una aplicaci�n para disminuir el estr�s, de una camiseta retro del Sporting de Lisboa, y un mont�n de cosas m�s que no me hacen falta para nada pero que necesito comprarme enseguida. Con la tele, por ejemplo, no pasa. Como veo un mont�n de f�tbol se supone que necesito una alarma, un nuevo seguro para el coche y ponerme pelo.Mi tel�fono sabe mejor que yo lo que quiero. Y como Lur y yo a veces intercambiamos el m�vil, s�lo tengo que abrir su Instagram para que me diga qu� regalarle. En su caso suele ser un laberinto de ropa y complementos. El tel�fono la esp�a igual que yo esp�o su tel�fono. Un drama de espionaje todo.La cosa funciona cada vez mejor porque, como tienes el micro abierto, si un d�a empiezas a discutir con tu pareja sobre cambiar el colch�n, al poco el m�vil se te llena de viscoel�sticos. El asunto tambi�n genera sus situaciones c�micas. Como Lur se pasa los d�as dici�ndome que no me olvide de un mont�n de cosas, me sale todo el rato el v�deo de un tipo que dice que a mi memoria no le pasa nada, y que puede ayudarme a sacar una oposici�n sin esfuerzo. La consecuencia es que el m�vil sabe m�s que t� de tu relaci�n. Basta encenderlo, mirar los anuncios y esperar que no te pase como a un amigo, que se fue a la ducha, se puso musiquita en Youtube y al rato le sali� la promo de un abogado matrimonialista. Algo al nivel de si hubiera escuchado el de un Satisfyer. Creo que la cosa va mal cuando pasan meses y no te sale ni un anuncio de lubricantes. O peor a�n, que es lo que me pasa a m�, que desde hace a�os no para de salirme que me apunte a una escuela de escritores.