La marcha de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores volvió a poner en el centro de la escena la discusión por el futuro de la recolección de residuos secos en la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Sol Clemente advirtió: “si pasa a manos privadas se van a perder entre 6.500 y 7.000 puestos de trabajo”. Actualmente, el reciclado urbano porteño está organizado a través de 12 cooperativas. Los recuperadores cuentan con un ingreso compuesto por una suma fija aportada por el Gobierno de la Ciudad y otra variable, vinculada con los materiales que recolectan y comercializan. En 2025, la parte fija era de $390.000, incluidos los viáticos. La situación económica del sector también refleja el deterioro del precio de los materiales reciclables: “El precio del cartón estaba antes de 300 pesos el kilo, bajó a 100”, señaló Clemente. Como ejemplo, contó que una recuperadora obtuvo el año pasado apenas $31.000 por 450 kilos de cartón recuperado. El reclamo de los recuperadores urbanos El conflicto tiene además un componente histórico y legal. La actividad comenzó a expandirse durante la crisis de 2001 y posteriormente fue reconocida y regulada mediante distintas normas. La Ley 992, de 2002, reconoció a los cartoneros como recuperadores urbanos, mientras que la Ley 1854, conocida como Ley de Basura Cero, estableció en 2006 un esquema de gestión integral de residuos con metas de reducción y prioridad para el reciclado.