19 de agosto de 202616:177'minutos de lectura¿Pueden los adolescentes armar un proyecto a futuro cuando les faltan oportunidades en el presente? Un informe de Argentinos por la Educación da una pista desalentadora: el 59% de los chicos de 15 años que crecen en hogares pobres no puede imaginarse qué trabajo o profesión le gustaría tener a sus 30 años.Sin embargo, hay una escuela bonaerense a la que van principalmente adolescentes vulnerables que logra revertir esa falta de proyección laboral. En ese colegio, el 87% de sus egresados estudia o trabaja y, en el 25% de los casos, hacen ambas cosas. Se trata del colegio María de Guadalupe, que funciona en Las Tunas, en Tigre, y en Garín, partido de Escobar. “Cuando las necesidades básicas no están cubiertas, es muy difícil pensar a futuro”, reconoce la psicóloga especializada en orientación vocacional Catalina Ferreccio, directora del Programa de Orientación Vocacional, Mentoría e Inclusión Laboral del María Guadalupe, colegio que fue premiado internacionalmente en 2024. A pesar de lo desafiante que puede resultar ese panorama, Ferreccio está convencida de que la transformación es posible. “Lo vemos a diario con nuestros egresados”, sostiene. Para lograrlo, dice, el trabajo debe comenzar en los primeros años: “Tenemos una materia de desarrollo personal y social desde el nivel inicial hasta la secundaria”.—Según el estudio de Argentinos por la Educación, el 59% de los adolescentes del quintil más pobre no logra imaginar una ocupación a futuro, contra el 39% del quintil más alto. ¿Ese dato coincide con lo que ven en el Colegio María de Guadalupe?—Nosotros trabajamos en contextos vulnerables y vemos que, cuando las necesidades básicas no están cubiertas, es muy difícil pensar a futuro. Muchas veces lo urgente tapa lo importante. Además, hay otro factor muy fuerte: los chicos no siempre tienen cerca ejemplos de otros recorridos posibles. Y no pueden elegir algo que no conocen. Nuestro desafío es abrirles ese mundo, mostrarles opciones, ayudarlos a imaginar que pueden construir un proyecto distinto. —¿Esa dificultad para proyectarse puede revertirse?—Sí. Trabajamos con ese objetivo desde el nivel inicial porque entendemos que estos procesos se construyen durante muchos años. Hoy uno de cada dos estudiantes accede a la universidad y el 87% de nuestros egresados estudia o trabaja. Eso nos habla de una transformación cultural muy profunda.Catalina Ferreccio, durante el cierre de una capacitación en logística para chicos del colegio y jóvenes de la zona: "Destrabar el 'no sé' en los chicos es un proceso que puede llevar años"
La escuela donde la mayoría de sus egresados trabaja o estudia una carrera: “Tienen una materia de desarrollo personal desde el jardín”
Mientras en el país el 59% de los adolescentes del quintil más bajo no logra imaginar qué profesión tendrá de adulto; un colegio de Zona Norte al que van chicos vulnerables consiguió revertir esa proyección






