La misión estaba centrada en localizar los restos del Endurance, el barco de Ernest Shackleton que había quedado atrapado en medio de la Antártida.

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Las expediciones científicas han avanzado de manera significativa gracias a las nuevas herramientas tecnológicas, que permiten explorar lugares de difícil acceso y obtener información que antes parecía imposible. Sin embargo, algunas investigaciones terminan revelando hallazgos inesperados, como ocurrió durante una misión en la Antártida que buscaba localizar un histórico barco hundido.

El objetivo inicial era encontrar el Endurance, el navío de Sir Ernest Shackleton que se hundió en el mar de Weddell en 1915. Sin embargo, durante la exploración, los investigadores se llevaron una sorpresa al revisar 27 horas de grabaciones del fondo obtenidas mediante un vehículo submarino.

Las imágenes permitieron identificar 1.036 nidos activos de peces, distribuidos en 277 colonias. Según la investigación, pertenecían a ejemplares de pez de aleta amarilla (Lindbergichthys nudifrons), una especie antártica cuyos sitios de reproducción fueron localizados en una de las regiones más remotas e inaccesibles del continente.