Noticia Exclusivo suscriptores Un video conocido por EL TIEMPO muestra a una persona luchando contra las olas mientras desde tierra varias personas observan impotentes. Esa mujer sería Noelia, la turista española fallecida. Foto: Suministrada a EL TIEMPO15.08.2026 16:50 Actualizado: 15.08.2026 16:50
A las 4:10 de la tarde, recuerda que el mar ya estaba demasiado fuerte en Cabo San Juan. La marea había obligado a retirar bañistas del agua y, según quienes se encontraban allí, las condiciones eran evidentes para cualquiera que mirara hacia el litoral. Sin embargo, una pequeña embarcación comenzó a salir cargada de turistas. No alcanzó a avanzar demasiado. LEA TAMBIÉN Jorge Soto estaba en la playa y junto a otras personas vio cómo la lancha terminó volteada por la fuerza del mar. En segundos, decenas de personas quedaron dispersas entre las olas. Algunas fueron empujadas hacia las rocas. Otras intentaron regresar nadando. Entre ellas estaba Noelia Maximino Beltrán, una turista española de 31 años que luchó durante varios minutos por mantenerse a flote hasta que su cuerpo dejó de resistir.Soto, oriundo de Cúcuta y residente en Argentina, había llegado al Parque Nacional Natural Tayrona como cualquier otro visitante. Terminó participando en un rescate improvisado que, según su versión, fue asumido inicialmente por los mismos turistas ante la ausencia de recursos suficientes para responder a una emergencia de semejante magnitud.“Ella luchó contra las olas por volver a la orilla, pero a diferencia de otros que fueron arrastrados hacia las rocas, a ella se la llevó más lejos y fue imposible sacarla a tiempo”, relató Soto a EL TIEMPO.Una lancha llena y un mar que ya advertía el peligroEl testimonio de Soto comienza antes del naufragio. Según cuenta, aquella tarde escuchó las conversaciones relacionadas con la salida de pasajeros desde Cabo San Juan. Muchos buscaban evitar el recorrido terrestre de regreso y la lancha representaba una alternativa más rápida.Ahora las investigaciones deberán determinar qué falló. Foto:Suministrada a EL TIEMPOEl problema, asegura, era que la embarcación ya llevaba numerosos pasajeros.Una fotografía tomada antes de la emergencia muestra a más de 30 personas dentro de la lancha. Soto sostiene que, según los testimonios que escuchó posteriormente de algunos sobrevivientes, habría entre cinco y seis pasajeros sin chalecos salvavidas. Un ayudante de la embarcación, afirma, hablaba de cuatro.EL TIEMPO no ha podido verificar de manera independiente esa cifra. Soto asegura que situaciones similares eran conocidas entre visitantes: cuando quedan los últimos cupos, relata, algunos pasajeros terminan aceptando viajar aunque no haya suficientes elementos de protección.“Llegas de último, es la última lancha y no quieres volver caminando. Entonces te dicen que puedes ir, pero sin chaleco”, señaló.Incluso recordó que él mismo vivió una situación semejante durante una visita anterior al parque, cuando en una embarcación había chalecos para solo dos de las cinco personas de su grupo y aún así aceptaron realizar el recorrido.“La lancha se dio vuelta y nadie llegaba”El volcamiento ocurrió, según Soto, alrededor de las 4:10 de la tarde.El relato de Soto cuestiona duramente la capacidad de respuesta ante esta emergencia. Foto:Suministrada a EL TIEMPOLa emergencia se produjo muy cerca de la costa, pero las condiciones del mar hicieron extremadamente difícil llegar hasta los náufragos.Fue entonces cuando los visitantes comenzaron a organizarse. “Hicimos cadenas humanas. Algunos se amarraron con hamacas para poder meterse hasta la mitad de la playa y sacar gente”, recuerda.Otros buscaron llegar por las rocas. Utilizaron cuerdas, prendas de vestir y cualquier elemento que pudiera servir para asegurar a quienes se aventuraban hacia el agua.Uno de los amigos de Soto terminó con una grave lesión en una rodilla mientras intentaba ayudar entre las piedras.“Se sacó la rodilla en ese momento, entre las rocas”, cuenta. Soto sostiene que la reacción de los turistas resultó determinante y considera que, sin esa intervención, el número de víctimas habría podido ser mayor.Noelia seguía luchando mar adentroMientras varios náufragos conseguían alcanzar las rocas o eran sacados mediante las cadenas improvisadas, Noelia permanecía en una situación mucho más complicada.Ella intentó nadar hasta la orilla. Foto:Suministrada a EL TIEMPOUn video conocido después de la tragedia muestra a una persona luchando contra las olas mientras desde tierra varias personas observan impotentes. Soto identifica a esa mujer como Noelia.Según su relato, la española intentaba mantenerse sobre el agua y regresar hacia la costa, pero la corriente la alejaba. “La chica estuvo flotando en el agua sola mucho tiempo. No tenía chaleco”, aseguró.Desde tierra podían verla. El problema era llegar hasta ella sin que otra persona terminara también arrastrada por el mar. Soto recuerda que la corriente finalmente llevó a Noelia hacia el sector de las rocas. Desde ese costado consiguieron sacarla. Para entonces, dice, ya no respondía.Médicos y enfermeros que estaban de paseo terminaron atendiendo heridosLa emergencia tuvo otro elemento fortuito: entre los turistas había médicos y enfermeros. Fueron ellos, según Soto, quienes comenzaron a atender a varios de los náufragos y practicaron maniobras de reanimación.Las fuertes olas complicaban el rescate. Foto:Suministrada a EL TIEMPOEl testigo destaca especialmente la actuación de una paramédica que se encontraba en la playa y que, según él, permaneció atendiendo la emergencia, consiguió oxígeno, mantas y gasas y ayudó a estabilizar a los afectados.Cuando Noelia finalmente fue llevada hasta un punto donde podían atenderla, comenzaron las maniobras de reanimación. “Le hicieron RCP como 20 minutos, le pusieron oxígeno, pero nunca reaccionó”, relata.Pescadores de la zona también participaron posteriormente en el rescate de un grupo que permanecía en el agua.“Pagas seguro y entrada, pero no había cómo rescatarla”El relato de Soto cuestiona duramente la capacidad de respuesta ante una emergencia en una de las playas más visitadas del Tayrona.Parque Tayrona. Foto:ISTOCK“Es lamentable que las personas paguen un seguro y una entrada costosa y en una playa tan concurrida como Cabo San Juan no haya una lancha o equipos de rescate adecuados para atender este tipo de emergencias”, afirmó.Su versión también difiere de algunos reportes oficiales conocidos después del accidente sobre la evacuación y coordinación de la emergencia. Soto asegura que cuando salió de Cabo San Juan todavía permanecían varias personas rescatadas esperando ser evacuadas.“Nosotros salimos aproximadamente a las 7:30 en la ambulancia con mi amigo de la rodilla y dos turistas españoles. Era la primera ambulancia que salía y arriba quedaban nueve personas que habíamos sacado del agua”, relató.Entre ellas, asegura, había una niña de dos años. Según su testimonio, durante varias horas existieron dificultades de comunicación entre quienes atendían la emergencia en la playa y los equipos ubicados en otros puntos del parque.Estas afirmaciones corresponden a la versión del testigo y deberán ser contrastadas con los registros y protocolos de las entidades que participaron en la atención.El presunto sobrecupo, bajo la lupaAdemás de los tiempos de respuesta, el accidente, el turista cucuteño cuestiona que se permitiera la salida con un mar agitado y sostiene que el interés por vender más cupos habría pesado más que las condiciones de seguridad.Las autoridades investigan los hechos. Foto:Roger Urieles“No importaron las condiciones del mar sino vender la mayor cantidad de puestos. No habían avanzado mucho cuando se volcaron”, afirmó. Una imagen previa al accidente será clave para establecer cuántas personas viajaban realmente y si la embarcación tenía capacidad autorizada para transportarlas.También deberá determinarse si todos contaban con chalecos salvavidas y qué controles se realizaron antes de permitir la salida. Para Soto, la tragedia obliga a mirar más allá del volcamiento y preguntarse qué habría ocurrido si existiera un sistema de rescate capaz de reaccionar inmediatamente en una playa que diariamente recibe centenares de visitantes.“Su historia tiene que contarse como fue”Jorge Soto regresó del Tayrona con un amigo lesionado y con imágenes difíciles de olvidar.Recuerda a desconocidos amarrándose para entrar al agua, turistas convertidos de repente en rescatistas, profesionales de la salud atendiendo personas en plena playa y una mujer que permaneció durante minutos luchando contra un mar al que finalmente no pudo vencer. Por eso decidió hablar. “Siento que al menos se debe contar su historia como fue”, dijo.Noelia Maximino Beltrán tenía 31 años. Había tomado aquella lancha, según el relato del testigo, para evitar el largo camino de regreso desde Cabo San Juan. Minutos después terminó en el agua.Desde la playa la vieron luchar. Intentó mantenerse a flote y regresar mientras las olas la alejaban cada vez más. Los turistas habían logrado sacar a otras personas con cadenas humanas, cuerdas y hasta hamacas, pero hasta ella no pudieron llegar a tiempo. Cuando finalmente consiguieron rescatarla, ya era demasiado tarde. LEA TAMBIÉN Ahora las investigaciones deberán determinar qué falló: cuántas personas viajaban, si existía sobrecupo, si todos llevaban chaleco, cuáles eran las condiciones autorizadas de navegación y cómo funcionaron realmente los protocolos de emergencia.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













