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Luego de que la presidenta de la República, Keiko Fujimori, afirmara que la permanencia del comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, dependerá de una evaluación compartida con el Ministerio del Interior y no exclusivamente de una decisión presidencial, el alto mando de la PNP sostuvo una reunión de coordinación de operaciones a nivel nacional para reforzar la seguridad.
Durante la reunión se coordinaron operaciones de control territorial, recuperación de espacios públicos y prevención de delitos. También articularon el despliegue de las unidades policiales en todas las regiones del país.
Algunos interpretaron la reunión del alto mando policial como señal política o estratégica dentro del contexto de la seguridad ciudadana y la relación con el Poder Ejecutivo. Otros la consideraron como respaldo a presuntas tensiones entre las directrices del Gobierno y la cúpula policial.
En la víspera, la mandataria manifestó que la continuidad de Arriola en el cargo está relacionada con el trabajo coordinado con el Ministerio del Interior, César Astudillo, y con el cumplimiento de los objetivos trazados en materia de seguridad ciudadana.







